Así nacieron Balboa y Cristóbal, ajenos de otros...
- 24 feb
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Roberto Lombana García - Industrial
Desde hace muchos años nació con las mejores intenciones esta concesión a Panamá Ports (en adelante PPC), con un traspiés semejante al de nuestra independencia y el oscuro y traicionero Tratado Hay- Bunau-Varilla.
La historia dice que Balboa y Cristóbal salen de una comunicación de Estados Unidos al gobierno nacional de aquella época informando que construirían además del Canal, una terminal cerca a la desembocadura del río Grande en el Pacifico y otra en la Isla de Aspinwall, hoy Colón. En el contexto de aquella época y con el ferrocarril transístmico operando éramos un punto de trasbordo y servicio al comercio y conexión a cualquier lejano destino.
Sin embargo, la historia dice que pasaron a ser Balboa y Cristóbal bajo la administración de la Zona del Canal. Así nacieron, “ajenos, de otros” hasta aproximadamente 1997 como consecuencia directa del Tratado del Canal de 1977.
Panamá no estaba en capacidad de invertir y administrar y opta por concesionar los puertos; se licitan y gana para ambos una empresa de Hong Kong, PPC y hoy de la República Popular China. Los Estados Unidos de Norteamérica participaron, pero no fueron competitivos y perdieron. Es importante destacar que Panamá recibió esos puertos en malas condiciones y no aptos para el comercio mundial. Sencillamente fue un, “allí los tienen” …igual que el 31 de diciembre de 1999 a las 12 mediodía el Canal finalmente fue panameño y no estuvieron en la ceremonia de la devolución del canal.
Pues bien, los hechos pasados fueron la génesis de lo que vivimos hoy y no se puede negar que en la adecuación de las dos terminales de Balboa y Cristóbal, en manos de PPC, se le hicieron grandes inversiones. Crecieron mucho y se dio la competencia con inversión extranjera.
No obstante, el gigante asiático, segundo usuario del canal, importante en nuestra Zona Libre de Colón sacó sus garras y a base de adendas o de oscuras renovaciones puso freno al desarrollo de nuestra capacidad portuaria nacional, impidiéndolo con ingeniosos ardides y otros de carácter político con claros vicios de corrupción. Recordemos la fallida construcción del puerto de Corozal y el funeral del Puerto de Farfán. Hizo lo indecible para impedirlos con ese menú de denuncias y apelaciones a nuestras grandes magistraturas y cortó o frenó un mayor crecimiento y desarrollo portuario ya muy necesitado y a la vez solicitado por grandes navieras del mundo y por la presión impuesta por gobierno el norteamericano envolviéndonos en su conflicto geopolítico de USA vs China y al Canal y sus puertos como la cerecita del pastel.
Si, PPC invirtió mucho dinero, pero también como se dice en panameño “en voz baja o bajo la mesa”, pero las inversiones hechas no fueron realizadas en nada distinto que no fuera mejorar su capacidad de descarga de contenedores. Pero la competencia de PPC, que se les adjudicó los puertos privados en ambos lados del Canal iniciaron desde CERO construyendo sus puertos e infraestructura, cosa que PPC recibió los puertos hechos y solo le construyó la infraestructura, desarrolló su negocio en forma desleal hacia Panamá y a sus competidores, pero ese egoísmo de PPC de no compartir su prosperidad con la nación panameña paralizó el ritmo de crecimiento en el sentido de que nos quedamos atrás y ese beneficio fue directo para los nuevos puertos del Caribe y de la Cuenca del Pacifico sudamericano.
Nunca hizo nada por mejorar la descarga a niveles de poder poner su productividad y conocimientos al servicio de la economía doméstica con el propósito de abaratar las materias primas, graneles en Balboa y las exportaciones como la del azúcar que para decirlo en panameño “el barco se carga casi que a pala”. PPC fue una empresa displicente y lastrada por una soberbia en su actuar y en su decir, olvidando que “Dios no castiga palo sino lengua”.
Hay mucho apetito por las tierras disponibles en ambas costas para la construcción de puertos especializados y su infraestructura logística. Tenemos un atraso de varios lustros y los responsables han sido los gobiernos y su falta de visión. Pero allí está nuestro Gran Canal de Panamá, orgulloso, sirviendo al comercio global y ya con marcada necesidad de ir proyectando su crecimiento más allá del atrasado embalse del río Indio, ya que el mar seguirá siendo el método de transporte masivo duradero por los siglos que vienen, pero ojo, no olvidemos las malas experiencias vividas y de estas aprendamos…
Para concluir, se han mencionado a dos grandes empresas para administrar las terminales. La que administrará la transición en Balboa, que tiene “el tren del canal seco” y la anunciada para Cristóbal, que es aquella que intentó comprar los puertos del mundo incluyendo los nuestros y que fuera bloqueada por los dueños de PPC y ahora les salió la bruja a ese grupo, diciéndole “aquí estoy” …
Esta es la oportunidad de oro para que el gobierno de turno, que hasta este momento ha decidido tomar el camino a buen puerto y no aquel andado lleno de obstáculos y piedras, así como a los futuros gobiernos para que se alcen sobre intereses particulares y políticos para hacer el relevo y seguir mejorando por siempre el mayor activo del país, nuestra posición geográfica y nuestra soberanía nacional.



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