Centros de datos e IA duplicarán presión sobre redes eléctricas y exigirán casi US$1 billón anual en inversión

(Financiero News-Panamá) La expansión de los centros de datos, el crecimiento de la inteligencia artificial y una demanda energética global cada vez mayor están obligando a rediseñar las inversiones del sector eléctrico.
McKinsey & Company estima que la inversión anual mundial en transmisión y distribución pasará de US$443,000 millones en 2025 a US$970,000 millones en 2050, más del doble, en momentos en que el consumo eléctrico de los centros de datos podría crecer a una tasa de 24% anual hasta 2030.
El informe Global Energy Perspective 2026 señala que la demanda mundial de energía creció 2.7% en 2025, con aumentos simultáneos en petróleo, gas, carbón y renovables. En su escenario de referencia, McKinsey prevé que hacia 2035 el aumento anual de la demanda podría duplicar el ritmo registrado durante la década anterior, impulsado principalmente por economías emergentes.
El gran cuello de botella estará en las redes. McKinsey advierte que no basta con instalar nueva generación: se requieren líneas de transmisión, distribución, almacenamiento, interconexiones y fuentes capaces de responder cuando el sistema lo necesite. Si estas inversiones avanzan más lento que la demanda, pueden aumentar la congestión, los tiempos de conexión y los costos operativos.
La inteligencia artificial tendrá un doble efecto sobre el sector. Por un lado, aumentará el consumo a través de los centros de datos; por otro, puede mejorar pronósticos, despacho, mantenimiento y optimización de redes. Esto obliga a que la planificación energética incorpore simultáneamente más capacidad y más eficiencia.
La geopolítica añade otra capa de riesgo. McKinsey estima que cerca de 30% de la producción mundial de petróleo y gas enfrenta restricciones para participar plenamente en el comercio global. Además, en un escenario de mayor fragmentación, relocalizar cadenas de suministro fuera de China podría elevar entre 40% y 50% los costos de capital del almacenamiento con baterías y entre 20% y 25% los de la energía solar.
El informe plantea cinco posibles trayectorias para el mercado energético: continuidad de tendencias actuales, mayor persistencia de hidrocarburos, combinación amplia de fuentes, aceleración de la descarbonización y fragmentación del orden energético. La idea no es anticipar un único futuro, sino medir cómo cambia la rentabilidad y el riesgo de las inversiones bajo distintos escenarios.



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