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¡De la Negra a la Gris sin pasar por Go!

hace 6 horas
5 min de lectura

Mike Magallón, Economista

El pasado viernes, justo antes del terremoto de las 12:57 p.m., amanecimos con los titulares de que Panamá había salido de la lista negra de la Unión Europea, algo que, aunque es sumamente positivo, es una media verdad. Panamá pasó de la lista negra o Anexo I a la lista gris o Anexo II de la Unión Europea, en materia fiscal. Vamos a tratar de explicar, en detalle, qué significa realmente lo que pasó el viernes en Europa con Panamá. Veamos:

  • Exclusión de la lista negra fiscal o del Anexo I.

  • Levantamiento de las medidas defensivas establecidas por la UE, es decir, que todos los estados miembros de la UE tienen que levantar estas medidas, tanto las mandatorias como las discrecionales.

  • La transición al Anexo II, implica que Panamá ha cooperado y asumido compromisos formales para implementar reformas fiscales y está sujeta a un seguimiento activo.

  • El impacto en la inversión, la banca y la reputación, mejorarían radicalmente al reducirse la carga de cumplimiento; se reactivan las empresas europeas que podrían entonces establecer sedes regionales, sociedades holding o centros logísticos en Panamá; y se elimina una barrera regulatoria y un motivo de reticencia para los consejos de administración enviando la señal de que el país se ajusta a las normas internacionales de transparencia fiscal.

Como ven, estas medidas fueron las responsables, principalmente, de la desaparición de la inversión de empresas europeas en Panamá. Y con este movimiento se eliminan, reduciendo la penalidad financiera de hacer negocios en Panamá. Esto no generará automáticamente una oleada de inversión extranjera desde el primer día, pero sí es un primer paso a la normalización de Panamá con la UE, primero, y si pasamos la revisión de marzo de 2027, podríamos estar bien con la OCDE.

Veamos ahora el impacto directo en nuestro centro bancario. Es muy probable que nuestros bancos puedan recibir un alivio en las relaciones de banca corresponsal europea. Ahora, los departamentos de cumplimiento de las principales instituciones europeas ya no tendrán que señalar o imponer restricciones severas a las transferencias bancarias con destino a o procedentes de Panamá. Y se podrían restablecer las líneas de banca corresponsal que estaban canceladas por completo por el de-risking.

Se podría ver una reducción sustancial de las fricciones en los pagos transfronterizos, es decir, en las transferencias, especialmente desde Panamá; también podríamos experimentar un alivio de la carga de los procesos "Conozca a su Cliente" (KYC) y de la Debida Diligencia Reforzada (EDD).  En teoría, veríamos un menor coste del capital, dado que los bancos internacionales y los mercados financieros incorporan en sus precios el riesgo regulatorio y reputacional, un país en lista negra suele enfrentarse a primas de riesgo más elevadas en las líneas de crédito internacionales.

Por ende, volvería la confianza en la banca corporativa panameña de parte de las empresas europeas y de las sedes regionales que utilizan Panamá como centro de gestión de tesorería; ya que les resultaría mucho más sencillo abrir, mantener y gestionar cuentas operativas con instituciones financieras europeas, sin enfrentarse a reticencias internas por parte de los comités de cumplimiento de sus países de origen.

La salida de Panamá del Anexo II depende totalmente de superar con éxito un último obstáculo técnico que es la revisión que realizará el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información con Fines Fiscales (EOIR) de la OCDE.  El mismo opera bajo un ciclo riguroso y programado de revisiones donde Panamá debe demostrar, que sus mecanismos de intercambio de información y sus requisitos de sustancia económica operan con total fluidez.

¿Qué sucede si salimos del Anexo II?

  • Normalización regulatoria total, lo que implica la exclusión definitiva del país del marco de evaluación fiscal de la UE y envía una señal a los mercados globales de que el país cuenta con una situación impecable.

  • Eliminación definitiva del lastre reputacional, ya que el salir de la lista supone el visto bueno definitivo para los inversores institucionales conservadores y los departamentos de cumplimiento financiero global que monitorean estas listas con sumo rigor.

Pero, ¿realmente nos van a sacar de las listas de colores de estos seudoorganismos internacionales? Estas listas tratan de controlarnos, como si Panamá fuese el culpable de la evasión fiscal en Europa. Y esto no es cierto; la misma UE ya calculó que, según ellos, Panamá es “responsable” de alrededor del 1% de la evasión fiscal en Europa, mientras que países dentro de su misma jurisdicción son responsables de entre el 60% y el 70% de la evasión fiscal.

De ahí que mi opinión sea que tenemos una fricción sistémica fundamental que ha definido durante años la relación entre Panamá y organismos internacionales como la UE y la OCDE. Mi argumento es que las acciones de la UE y/o OCDE responden menos a un perjuicio fiscal cuantificable y más a una campaña ideológica o estructural contra el sistema fiscal territorial panameño, y el mismo es compartido por numerosos juristas, economistas y responsables de políticas públicas en América Latina.

La UE no prohíbe formalmente los sistemas fiscales territoriales; de hecho, varias naciones europeas aplican variantes de los mismos. No obstante, el Grupo del Código de Conducta de la UE objeta los sistemas territoriales cuando se percibe que permiten situaciones de "ausencia de tributación" o de "doble no imposición" sin exigir una actividad económica local sustantiva, y es aquí donde se agarran para atacar a Panamá con sus listas.

Por eso es que este gobierno se impuso la tarea de la Ley de Sustancia Económica, la cual ya es un hecho, pero tenemos que ver los resultados reales (que la OCDE verá en marzo de 2027). Pero aquí en Panamá sí pagamos impuestos, siendo el ISLR y el ITBMS los principales, y el Canal de Panamá le aporta una cantidad que, desde el 2000, cuando revirtió a Panamá, ha venido creciendo constantemente (ya estamos en más de $3,000MM anuales).

A pesar de estos mecanismos de cumplimiento, Panamá no desmanteló su sistema fiscal territorial fundamental. Las rentas de fuente extranjera derivadas genuinamente de operaciones fuera de Panamá siguen sin tributar a nivel local. ¿Pero será esto suficiente? Las listas de estos seudoorganismos se presentan oficialmente como ejercicios de cumplimiento técnico en materia de transparencia fiscal y prevención del blanqueo de capitales; listas como la de la UE funcionan a menudo como una herramienta de presión regulatoria supranacional.

Es decir, mi opinión y sin ser pesimista (los que son regulares en mi columna saben que soy optimista empedernido) es que no nos van a sacar de las listas, ni la UE ni la OCDE, ya que lo que buscan es que cambiemos de nuestra tributación territorial a la global que ellos utilizan, y esto es totalmente inaceptable. Panamá es Panamá, y ellos son europeos. Tenemos una historia con esto: nos ha funcionado, y aunque se pueden hacer más ajustes, que sean nuestros ajustes, no los de ellos. Debe ser la República de Panamá la que decida si pasamos de territorial a global.

Panamá entró en las listas a principios del año 2000 tanto por la OCDE como por la FATF, la primera al catalogarnos, erróneamente, como un paraíso fiscal y la segunda por lavado de dinero, también erróneamente, ya que en Panamá no se consumen las drogas, léase Estados Unidos y Europa, que están inundados por las mismas, y es allí donde se generan estos dineros.

Luego, el escándalo de los mal llamados Panama Papers llevó nuestra maltrecha reputación al subsuelo, sin que el gobierno de turno hiciera nada al respecto, en una “investigación” que realmente fue un robo de información malintencionada, y de la cual también participaron periodistas panameños. Y con este hecho, fue que nuestra pesadilla realmente empezó.

Al final del día, Panamá está metido en un baile de gigantes, y donde lo único que podemos hacer es exponer nuestra data, ya que los datos matan las mentiras. Nuestros gobiernos deben hacer lo indecible para mejorar nuestra reputación y analizar mejor lo que estos seudoorganismos nos exigen, y mucho menos, ya que no nos dan nada a cambio, sino que siguen exigiendo, mientras que sus propios miembros son los que son responsables de su evasión fiscal.

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