top of page

De todo un poco

  • Foto del escritor: Orlando Mendieta
    Orlando Mendieta
  • 3 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

Preparado por: 

Lic. René A. De Gracia M.

El desaparecido escritor chileno Antonio Skarmeta, en un programa que se retransmitía por Canal TV-5, llamado “El show de los libros”, en forma didáctica detallaba cuáles eran las distintas novelas literarias recomendables para ser leídas; de igual manera los libros de cuentos, poesías o ensayos literarios, que los amantes de las distintas variedades de la literatura debían adquirir. Realizaba contundentes análisis literarios y políticos. 

En una ocasión habló acerca de la literatura puertorriqueña, se refirió a cómo podía explicarse aquella canción interpretada por Bobby Capo: “Triángulo”. Comentó que históricamente los boricuas se encontraban en un triángulo, en uno de sus vértices estaban aquellas personas que aspiraban a la independencia, en otro de los vértices, aquellos que aspiraban a que esta pequeña isla formara el estado 51 de los Estados Unidos, y otros que la isla del Encanto fuera lo que es actualmente Estado Libre Asociado.

Panamá se encuentra en un triángulo; en uno de sus ángulos encontramos a la Cámara de Diputados que se congrega en el antiguo zoológico de Lesseps, dedicados a la aprobación de leyes antipopulares y antinacionales en perjuicio del pueblo, en otro de los ángulos el Poder Ejecutivo, neoliberal, incapaz de conducir al país hacia un desarrollo como el de Canadá. Sin ningún plan de desarrollo, cuyo único objetivo es destruir nuestro hermoso medio ambiente, presionando al legislativo para la aprobación de un presupuesto nacional ajustado a base de empréstitos, donde se desconoce la contención de los gastos innecesarios y sin que el pueblo sepa si   se han eliminado por completo las botellas; y ver la forma como crecen las dietas y los gastos de representación en forma exponencial. 

Leseferismo total, en el tercer ángulo del triángulo se encuentra el pueblo panameño que desea que se haga justicia, tener un momento de felicidad y alegría tanto familiar como comunitaria. Por el momento desea olvidar la inflación que golpea al presupuesto familiar, la elevada tasa de desempleo, la persecución y encarcelamiento de los indígenas, educadores, obreros bananeros, de los estudiantes y los obreros afiliados al SUNTRACS. 

Ese momento de felicidad lo desea vivir en las actuales eliminatorias para el mundial de fútbol 2026 y que la selección de Panamá sea una de las que clasifique en esta competencia. El camino a esta clasificación no ha sido fácil, ni lo será. Actualmente Thomas Christiansen debe tener un equipo de trabajo que esté preparando un FODA para los encuentros a realizarse contra las selecciones de El Salvador, Guatemala y Surinam. Nuestra selección tiene que estar preparada psicológica y físicamente. Es recomendable que Panamá esté 72 horas antes del juego eliminatorio en San Salvador, para evitar la acumulación de ácido láctico, los guanacos tienen la costumbre de jugar con la grama alta para cansar a sus rivales, ese detalle tiene que analizarlo el cuerpo técnico panameño. El Bolillo Gómez, jugará, como lo explican los propios comentaristas salvadoreños, cerrados en forma defensiva, especulando a realizar un contraataque a base del pelotazo. 

En este aspecto los panameños saben jugar mejor al pelotazo y al balón aéreo que los dirigidos por Bolillo Gómez. En los tiros de esquina tienen que ser efectivos, practicar los tiros directos e indirectos, como quien practica los ejercicios de álgebra antes de un examen.  Fuera de eso, el biotipo de los canaleros es mejor que el de los actuales rivales y esa cualidad tiene que plasmarse en la cancha. 

Considero que el esquema táctico con que tiene que jugar nuestro onceno es a través de un 4-3-3. Es necesario la aplicación de stoper a las figuras destacadas en el team guanaco. Christiansen tiene que desempolvar el viejo sistema germánico 5-5 (cinco atacan, cinco defienden) a los guanacos, los jugadores panameños tienen que robarle la calma; lo seguro es que el cuerpo técnico de El Salvador apostará a las patadas para buscar lesionar a los panameños, pero hay que jugarle con cabeza fría. 

Los dos partidos contra los salvadoreños se tienen que ganar, al igual que los restantes; el cuerpo técnico istmeño tiene que analizar cómo Surinam sacó de contexto a los salvadoreños y de esa manera, aplicar las distintas variables para neutralizarlos por completo. El primer libro de táctica que tiene que estudiar nuestro cuerpo técnico y los jugadores es un Long Seller; Las Sagradas Escrituras, como Josué 1-6 y 1-7: “Esfuérzate y sé valiente porque tú repartirás a este pueblo por heredad la Tierra de la cual juré a sus padres que les daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te aparte de ella a diestra ni siniestra para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.  Crónica 4-10:  E evocó a Jabes Dios de Israel, diciendo: ¡Oh si me dieras bendición y ensanchara mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo y me libras del mal, para que no me dañe y le otorgó Dios lo que pidió! y Filipense 4-13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Concluyendo, la satisfacción más grande del pueblo panameño es ver asistir a nuestra selección al mundial 2026 y jugar a ganar en los dos compromisos en forma contundente a los guanacos, a los chapines y las surinamenses. Sabemos que los partidos serán difíciles, pero no imposibles de ganar. En el juego por realizarse en octubre, que nuestro seleccionado humille a los guanacos con el primer Cusclatanazo del siglo XXI.  Tenemos fe en la clasificación. Por el momento para solidarizarnos con la selección mayor, debemos seguir vistiendo los viernes con suéter rojo de distintas variedades, pantalones jean o cualquiera de color azul de género chino, aunque los gobernantes maccarthistas cuando nos vean por las calles digan mira a esa gente, lo más seguro, si no son del SUNTRACS, son comunistas, pero lo que ignoran es que somos fieles seguidores de la selección panameña de Futbol. ¡Hijos del pueblo!

Comentarios


bottom of page