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España trampolín global de la inversión Latam, con Panamá como protagonista regional

  • hace 4 minutos
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(Financiero News-Panamá) – España se posiciona como la segunda plataforma mundial, y primera en Europa, para la expansión internacional de empresas latinoamericanas, mientras Panamá destaca como una de las economías con mayor sofisticación en la estructuración de cadenas corporativas en la región, según el estudio “España como economía trampolín de inversiones en Iberoamérica” .

El informe, elaborado por el Observatorio Empresarial Iberoamericano (CEAPI) y la Universidad Complutense de Madrid, analiza el fenómeno de los “países plataforma”, economías que funcionan como puente para que las multinacionales latinoamericanas canalicen inversiones hacia terceros mercados, especialmente Europa, Asia y Oriente Medio. En ese mapa geoeconómico, España se consolida como nodo central del espacio empresarial iberoamericano.

Los datos son contundentes. España concentra el 61% de la Inversión Extranjera Directa (IED) latinoamericana en Europa y fue responsable del 52% de la IED europea que ingresó a América Latina en 2023. Además, es el segundo país del mundo en número de empresas trampolín de origen latinoamericano, solo detrás de Estados Unidos.

Su fortaleza se apoya en la seguridad jurídica, la afinidad cultural, la infraestructura logística, con más de 3.100 kilómetros de alta velocidad ferroviaria y puertos que movilizaron 557,8 millones de toneladas en 2024, y un ecosistema institucional que favorece la coordinación público-privada.

Para Panamá, el estudio ofrece un ángulo especialmente relevante. El país concentra el 7,8% de las matrices globales latinoamericanas con inversión en el exterior y controla el 12,6% del total de filiales extranjeras, con una de las ratios más altas de filiales por matriz en la región, 2,65, superando incluso a economías de mayor tamaño. Esta estructura evidencia un patrón corporativo más complejo y consistente con economías que operan como centros de tránsito de capitales.

La evidencia microeconómica confirma esa tendencia. Panamá presenta una de las proporciones más elevadas de cadenas con múltiples filiales en el exterior y un alto porcentaje de filiales indirectas, lo que sugiere que funciona como plataforma intermedia dentro de las redes empresariales latinoamericanas.

En términos regionales, solo Brasil, México y Colombia superan a Panamá en número total de matrices, pero el país destaca por la intensidad y sofisticación de su despliegue internacional.

El contexto general muestra una expansión significativa de las multilatinas. El stock de IED emitida desde América Latina se multiplicó por 16 en las últimas dos décadas, pasando de 53.170 millones de dólares en 2000 a más de 927.752 millones en 2024.

Cinco países (Brasil, México, Chile, Colombia y Argentina) concentran más del 80% de esa inversión, pero Panamá y Uruguay sobresalen como economías intermediarias dentro de las cadenas de propiedad internacional.

En sentido inverso, España mantiene una relación bidireccional con la región. Cerca del 38% de la IED emitida desde España tiene como destino América Latina y, desde 2013, la región representa alrededor del 40% de la IED anual española.

México y Brasil lideran como principales receptores, aunque el estudio sugiere que parte de esos flujos podrían utilizarse como plataforma para expandirse hacia otros mercados latinoamericanos.

El análisis sectorial confirma una transformación estructural. Las inversiones latinoamericanas muestran una menor concentración en sectores primarios y una mayor orientación hacia servicios financieros, telecomunicaciones, energía y actividades de mayor valor agregado, alineadas con las transiciones energética y tecnológica global.

En este nuevo entorno geoeconómico, España actúa como gran hub global del capital latinoamericano, mientras Panamá consolida su rol como punto estratégico en la arquitectura corporativa regional. La tendencia apunta hacia cadenas empresariales multiberoamericanas cada vez más integradas, donde la estabilidad institucional, la eficiencia operativa y la capacidad de intermediación financiera se convierten en factores determinantes de competitividad internacional.


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