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Hace 58 años

hace 6 horas
6 min de lectura

Preparado por: Lic. René A. De Gracia M.

Hace 58 años en la República de Panamá, la Guardia Nacional, dio el primer golpe de Estado militar; con este acontecimiento político cayó al vacío la frase lapidaria que pronunciara el abogado acusador Dr. Felipe Juan Escobar en el juicio político en 1951: al Dr. Arnulfo Arias Madrid. “Panamá no es tierra abonada para la dictadura”; el país cayó en un largo ´gobierno de facto´.

Recuerdo  la noche del golpe de Estado, en muchas estaciones de radio las transmisiones fueron suspendidas, radio Aeropuerto fue destruida, Radio Mia de Ramon Pereira Pérez,  a través  de su emisora que operaba en David, Chiriquí fue  la primera en la ciudad capital que retransmite las palabras pronunciada por el ese hasta entonces jefe de esa zona militar mayor Boris Martínez,  justificando  el golpe de Estado: “los golpistas se abocaban a exterminar todos los vicios de corrupción que realizaban en Panamá los políticos que nos gobernaban”; más tarde se demostraría que los más corruptos resultaron ser los de la clase  castrense;  otra estación de radio que informa de los acontecimientos a la ciudadanía fue la desaparecida Radio Impacto del profesor Alberto Quirós Guardia; advertía del peligro que significaba la instalación de una dictadura militar.

Se impide la impresión de los periódicos: La Estrella de Panamá, los de la editora El Panama America S.A, y otros diarios;  sacaron de transmisión a Televisora Nacional Canal-2; solo quedaron operando algunas estaciones de radio sin matiz político R.P:C radio y televisión, sus transmisiones no fueron interrumpidas debido al apoyo brindado a los golpistas, el periódico que siguió circulando fue “El Mundo” de propiedad del ex candidato oficialista y perdedor de los comicios electorales de 1968 Ing. Davis Samudio Avila, paralelamente también circuló un periódico sensacionalista,  que se me escapa de mi mente su nombre, de propiedad de Jaime Padilla Véliz

Se suspenden las garantías constitucionales y comienza la ola de encarcelamientos y la caravana de exilios. En la tarde del 13 de octubre quienes presiden la llamada Junta Provisional de Gobierno, con su primer eslogan: “La revolución sin dictadura”, fueron los coroneles José María Pinilla y Bolívar Urrutia; antes de entrar al Palacio de las Garzas, donde tomarían posesión los nuevos ministros, se le dispensó una calle de honor, aunque parezca un detalle insignificante el coronel Pinilla apareció luciendo una banda presidencial que no sabemos si  fue prestada, comprada, alquilada, hurtada o decomisada, se notaba que no estaba a su altura; la banda presidencial  era muy grande para ese oficial que días antes el Dr. Arias lo había pasado a retiro por haber cumplido sus años de servicio.

Doce años después el naciente periódico de oposición “La Prensa” envía a Miami a unos periodistas para realizar una entrevista al exiliado Tte. coronel Boris Martínez quien fuera el cabecilla del disloque constitucional. El contenido de la entrevista fue publicado el día 10 de octubre de 1980. Rompiendo dicho diario "récord" de venta nacional. La primera pregunta formulada por los periodistas fue la siguiente: ¿Qué fue lo que motivo el golpe de estado de 1968?  Su respuesta fue la siguiente: “El Plan fue concebido en la Guardia Nacional mucho antes, como respuesta a una posible escalada comunista para tomarse el gobierno”. ¡Qué fantasía! Iba a existir una asonada comunista teniendo las bases militares gringas en la ex Zona del Canal y una oficina de enlace de militares estadounidense en la comandancia; en Panamá en todas las esferas siempre ha habido informantes (sapos) de la CIA. Parece que uno de los  temores de los gorilas seria el discurso pronunciado en la Tricontinental de La Habana por parte del dirigente estudiantil Floyd Britton cuando recalcó su apoyo a la tesis de creación de otro “Vietnam, en America Latina”, en eso años el embrionario Servicio de Inteligencia Militar tiempo después (G-2) de la Guardia Nacional y (la Seguridad del Estado) del Departamento Nacional de Investigaciones, conocía quienes formaban parte del pequeño listado de panameños que habían ido a Cuba y Argelia a adiestrarse en la técnica del Guevarista de ´Guerra de Guerrillas´. Varios de ellos después del golpe de estado murieron en la lucha contra la dictadura, otros marcharon al exilio y algunos se entregaron al proceso revolucionario.

 La Central de Inteligencia Americana siempre informaba a sus colaboradores panameños detalles que muchos medio de prensa le prestaban  poca importancia, del cual hice mención en un anterior artículo, como el   desarrollado   en febrero de 1968; un  infiltrado aparentando ser miembro  de  la delegación de funcionarios cubanos, que asistieron al Congreso de Seguridad Social Latinoamericana, celebrado en febrero de 1968, en  el Hotel El Panamá Hilton era  el instructor de guerrillas José Alfredo García Beltran, quien años después fue embajador de Cuba en Panamá, llego al Congreso fingiendo ser  uno de los altos directivos de la seguridad social cubana. Quienes suministraron esa información fueron nada más y nada menos que los estadounidenses.

Otra pregunta formulada por los periodistas de La Prensa al golpista Martínez fue la siguiente: ¿Cuál fue la participación de Omar Torrijos? Su respuesta fue la siguiente:

“Como ya expliqué, el 10 de octubre me fue a ver a Panamá Viejo para que hiciera algo por él. Mas tarde el mismo día, cuando estuve en Tocumen, llegó con Jimmy Lakas a pedir que lo ayudara. Le dije que no se preocupara, que se fuera a su casa y no hablara con nadie; no le dije nada del plan porque ya estaba en tragos. Durante el golpe, se fue a refugiar a la Zona del Canal, a la casa de Efrain Angueira, oficial de enlace del G-2 de Estados Unidos con la Guardia Nacional. Por la noche del día 11 apareció en el Cuartel Central, en muy malas condiciones, empujado por Lakas quien llevaba pistola en mano, como cuenta el mismo Lakas. Ahí comenzó hablar de poner a Lul Arango. Yo lo llame desde Chiriquí y le ordené que se quedara quieto hasta que yo llegara. Lo ayudé respetándole su posición en el escalón militar”. Lo que no dijo en esa entrevista Boris Martínez que, por años de servicios y mejor preparación militar, el oficial que precedía a Torrijos era Ángel Araúz Cigarruista, hasta ese entonces Intendente de la Guardia Nacional. Era un constitucionalista. Mejor preparado para ser comandante. Él personalmente conocía a ese oficial; no le agradaban los excesos que cometían muchos de los oficiales con los civiles.

Otra variable utilizada por Boris Martínez para justificar el golpe de estado, fue el vicio electoral que el Dr. Arnulfo Arias comenzó a quitar y poner diputados a su antojo.  Pero no quiso decir que el partido Panameñista siempre fue un partido mayoritario y siempre sus partidarios votaban en plancha y no selectivo. De esa forma de emitir el voto tenía la ventaja de obtener los cocientes, medio cocientes y residuos. Nunca en la entrevista dijo que la Guardia Nacional apoyo el robo de urnas en muchas mesas de elección en distintas partes del país y que cooperaron logísticamente con los “Pie de guerra” samudistas”.

Boris Martínez, de la persecución que fueron objeto los agricultores de las tierras altas de la provincia de Chiriquí, nunca dijo nada; los campesinos tuvieron que levantarse en armas para enfrentarse a las unidades de la Guardia Nacional, los cuales utilizaban la técnica francesa aplicada en Indochina y perfeccionada en ´Fort Gulick´, “quema, mata, destruye”.

En los primeros días del golpe de Estado, las noticias de lo ocurrido en el país se  obtenía a través de los noticieros de radios captados en onda corta; recuerdo que en una de las  emisiones de Radio Reloj,  de Costa Rica, daba cuenta de un enfrenamiento de los grupos irregulares con la Guardia Nacional, se hablaba de la captura de un guerrillero y cuando fue conducido al Cuartel de David,  el que vino expresamente de la ciudad capital para dirigir el interrogatorio fue el Teniente Coronel Boris Martínez, nunca se supo si esa persona fue condenada por atentar contra la dictadura o si se siguió el procedimiento recomendado por la Escuela de las Américas: “El mejor guerrillero es el guerrillero muerto”. En ninguna de la entrevista se le pregunto tal vez por desconocimiento de los periodistas, la suerte corrida por los hermanos Mójica, y de Ariosto González. 

Tampoco se le pregunto que hizo Torrijos con los US$2,500.00 que le habían entregado para su viaje a El Salvador, los arnulfistas. Ese dinero, ¿le fue devuelto a los panameñistas o depositado a la cuenta del Tesoro Nacional? Nunca se supo. Se sabe que Boris Martínez   fue traicionado por el propio combo de oficiales golpistas que simularon ser sus amigos, pero cuando fue esposado, junto al capitán Jiménez, el mayor Federico Boyd, un oficial que llegó a ser mayor y jefe de escolta del General Torrijos les colocó una cantidad considerable de dinero a cada uno en los bolsillos de sus camisas. No llegaron al exilio sin activo líquido. El terror que le tenían los golpistas al Dr. Arnulfo Arias era que abriera la caja de pandora de corrupción que había en la Guardia Nacional.

A los que añoran la dictadura militar le recordamos una frase de Ruy Barbosa:” La peor de las democracias es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras,” 

        

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