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Hambre global avanza con lentitud y el objetivo Hambre Cero 2030 se aleja

  • Foto del escritor: Orlando Mendieta
    Orlando Mendieta
  • 22 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

(Financiero News-Panamá) A pesar de los esfuerzos internacionales por reforzar la seguridad alimentaria, los avances siguen siendo insuficientes. El Índice Global del Hambre 2025 (GHI) revela que la puntuación mundial apenas se redujo de 19,0 en 2016 a 18,3 en 2025, manteniéndose en un nivel de hambre “moderado” y dejando en evidencia que el mundo no está en la trayectoria correcta para cumplir el objetivo de Hambre Cero en 2030.

El informe —elaborado por Welthungerhilfe y Concern (Alliance2015) junto al IFHV— señala que el hambre continúa siendo “alarmante” en 7 países y “grave” en 35, y que, al ritmo actual, al menos 56 países no alcanzarán un nivel “bajo” de hambre antes de 2030.

En América Latina y el Caribe, el GHI muestra un avance histórico seguido de estancamiento: la región pasó de 13,2 puntos en 2000 a 8,2 en 2016, pero desde entonces apenas mejoró hasta 7,9 en 2025.

La subalimentación afecta al 5,4 % de la población (34,6 millones de personas) y uno de cada ocho niños menores de cinco años presenta retraso en el crecimiento, con retrocesos desde 2016 en cerca de un tercio de los países. El informe subraya el impacto de conflictos, desplazamientos y migraciones; por ejemplo, Colombia registró 7,8 millones de personas con alta inseguridad alimentaria en 2024.

El diagnóstico por países muestra contrastes. Guatemala mantiene una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil del mundo, cercana a la mitad de los menores de cinco años, con brechas marcadas en comunidades indígenas y rurales. Honduras exhibe señales mixtas (GHI 12,5 en 2025), con repunte de la subalimentación (14,8 %) y rezagos persistentes en niñez. Ecuador mejoró su GHI (de 19,1 en 2000 a 10,9 en 2025) y redujo el retraso en crecimiento infantil, aunque enfrenta alertas por el aumento reciente de la subalimentación y brechas territoriales asociadas al costo de los alimentos, fragilidad económica y cambio climático.

El informe concluye que el hambre no persiste por falta de soluciones, sino por su aplicación incompleta e inconsistente. Recomienda fortalecer marcos legales y políticas con enfoque de derechos, sistemas de datos robustos, resiliencia climática y desarrollo inclusivo liderado localmente, con énfasis en mujeres, jóvenes, pequeños agricultores y pueblos indígenas. En línea con este llamado, Ayuda en Acción impulsa proyectos de resiliencia alimentaria y reactivación económica en la región —como en El Salvador— que muestran cómo la acción local coordinada puede traducir el índice en mejoras concretas de bienestar y seguridad alimentaria.

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