Historia de 1968
- Orlando Mendieta
- 30 dic 2025
- 6 Min. de lectura

Preparado por Lic. René A. De Gracia
El año de 1968 se va a caracterizar por el caudal de información tanto a nivel internacional como nacional. El 2 de enero de ese año, las noticias internacionales girarán en torno al éxito del segundo trasplante de corazón realizado por el Dr. Christian Barnard, pionero en estas operaciones cardiacas desarrolladas en ciudad del Cabo, Sud África, país dominado en ese momento por el Apartheid. Barnard contó siempre con un equipo médico de trabajo multirracial.
El asesinato de Martin Luther King; la primavera de Praga; el mayo francés donde quedó en jaque el gobierno del general De Gaulle. El asesinato del candidato del partido Demócrata de Estados Unidos, Robert Kennedy; la marcha de los cien mil en Río de Janeiro; la masacre de Tlatelolco; el golpe de Estado en Perú; el derrocamiento del Dr. Arnulfo Arias y los juegos Olímpicos de México.
Debemos señalar que en 1968 Panamá contaba con unos de los crecimientos económicos del Producto Interno Bruto más alto de América Latina, en forma sostenida; en lo industrial existía el desarrollo de una política de sustitución de importaciones, el sector bancario iba aumentando, muchos bancos se instalaron en nuestro país en menos de diez años, el desempleo no era galopante. Con una deuda externa insignificante, los asalariados vivían prácticamente sin ser afectados por la inflación.
Se cumplía un año del rechazo de los tratados tres en uno, habían pasado dos años de la Tricontinental de La Habana, donde el representante de la delegación panameña Floyd Britton, quien el 29 de noviembre de 1969 fue asesinado en la Isla Penal de Coiba; hizo fuertes señalamientos para la no aprobación de los Tratados entreguistas Johnson-Robles, fue un fiel creyente y sustentador de la tesis Guevarista de “la creación de más Vietnam en América Latina”.
Cabe señalar que la única estación de radio local, que desde la cinco de la madrugada hacía un análisis de las distintas ponencias en ese Cónclave, era Radio Aeropuerto de propiedad del panameñista Jacobo Salas. Los autobuses de las distintas rutas de la ciudad capital sintonizaban dicha emisora, los ciudadanos que iban a sus labores y los estudiantes que iban a sus escuelas estaban anuentes al análisis que hacía del tema el locutor de noticias de dicha emisora. Otras personas se desvelaban escuchando las ponencias a través de la señal en onda corta de Radio Habana. A partir de ese momento la Seguridad de Estado del Departamento Nacional de Investigaciones y el Servicio de Inteligencia Militar que después se denominó G-2, vieron a Britton y a sus simpatizantes como uno de sus principales enemigos, al considerarlo miembro de la línea dura de Pekín.
En febrero de ese año las aspiraciones para que Eduardo Ritter Aíslan fuera elegido secretario general de la Organización de Estados Americanos quedó opacada por las presiones de los Estados Unidos de América a muchos países del continente para que le retiraran el apoyo a nuestro embajador, debido a estas presiones fue electo Galo Plaza de Ecuador. En el acto de graduación de nuestra Primera Casa de Estudios Superiores el número de graduandos en las distintas carreras superaban los 400 nuevos profesionales.
En marzo de ese año, los gorilas panameños ya tenían planificado el golpe de Estado que fue aplazado para meses después. En mayo de ese año las elecciones presidenciales 1968-1972, las gana el Dr. Arnulfo Arias Madrid. Muchas personas no quieren recordar que el candidato oficialista de esas elecciones fue el Ingeniero David Samudio Ávila; contaba con un grupo de varilleros popularmente denominados “Pie de guerra”, un grupo de estos maleantes era dirigido por el corregidor del barrio de Calidonia los cuales se autodenominaban, los tigres de Masferrer. El día de las elecciones a lo que se dedicaron los varilleros del Partido Liberal fue al robo de urnas, con el apoyo de las altas autoridades de la Guardia Nacional. Muchos no quieren recordar la historia de que en una de las partes laterales de la Piscina Adán Gordon un diputado que apoyaba a los samudistas con un grupo de varilleros asaltó, armas en mano, a las mesas de elección; algunos de los votantes trataron de impedir esta alteración de las elecciones, el diputado Rigoberto Paredes con su compinche pateó a una enfermera provocándole fractura de uno de sus brazos. Nunca se hizo justicia.
Muchos comunicadores tratan de olvidar que la Unión Nacional de Oposición en el día de las elecciones contaba con un grupo llamado las “boinas negras” que en muchos automóviles sintonizaban permanentemente radio Soberana; esta señalaba los movimientos y alteración que querían realizar los pies de guerra con los robos de urnas de las distintas mesas de elección para ganar en forma fraudulenta. Las boinas negras impedían que estos bochornosos casos se ejecutaran.
El ganador, a pesar de los paquetazos que quiso hacer el gobierno de Robles a favor de su candidato Samudio, fue el Dr. Arnulfo Arias.
Los golpistas siempre han querido justificar el dislocamiento democrático aduciendo que el presidente electo había violentado el escalafón militar, lo cual no era cierto. A los que aluden esta tesis les recuerdo lo plasmado en la ley 44 de diciembre de 1953, que en su artículo 3. Dice textualmente: “El presidente de la República es el jefe Supremo de la Guardia Nacional, cuyas órdenes serán transmitidas por conducto del ministro de Gobierno y Justicia”.
Artículo 4: “Los miembros de la Guardia Nacional son los agentes de autoridad y están obligados a guardar a este respecto y obediencia debidas”.
El Dr. Arias no podía aceptar ningún pacto sencillamente porque de hacerlo violaba los artículos antes mencionados de la ley 44. Además de la Constitución. Otro detalle es que el famoso escalafón militar se violaba a diestra y siniestra, desde los tiempos de Remón. Muchos de los que apoyaron el golpe no eran militares de carrera sino “militares a la carrera”.
Qué ascenso pueden exigir algunos de estos oficiales varios de los cuales habían sido expulsados de las academias donde estudiaban y habían entrado a la Guardia Nacional como subtenientes, cuando el rango que tenían que ostentar a su ingreso era de guardias rasos. Otro por ser bien parecido su ascenso fue de autos competidores del “Grand Prix”.
Un ejemplo de la violación del escalafón, lo he repetido en anteriores artículos, lo padeció Manuel Antonio Noriega en 1967 siendo comandante de la Guardia Nacional Bolívar Vallarino; Tony tenía el rango de capitán en el cuartel de David, durante el golpe de Estado en 1968, continuó con el mismo rango, siendo de hecho Boris Martínez quien daba las órdenes como comandante hasta febrero de 1969, era capitán. Asumiendo Torrijos como comandante, siguió con el mismo rango y es trasladado de David al cuartel de Tocumen con el mismo rango y vuelto a ser trasladado a David, Chiriquí, nuevamente, con el mismo rango, hasta el viaje a México donde tratan de darle el golpe de Estado a Torrijos. Por más que Silvera y Sanjur le ofrecieran el ascenso a Noriega, no le iba a guardar lealtad a los golpistas era preferible para Noriega recibir a Torrijos. Su cobertura a sus ambiciones se incrementaría.
Recordemos que Noriega sin Torrijos no era nadie y Torrijos sin Noriega tampoco sería nadie.
En el golpe de Estado de 1968 ¿Cuál era el temor de los golpistas? Lo lógico sería que el Dr. Arias abriría la caja de pandora y estaría llena de sorpresas. ¿Qué contrabando realizaban estos militares? ¿Había contrabando de armas? ¿Trata de blancas?
Muchos no recordarán una nota que envía el presidente Arias a Lindon B. Johnson, publicada después de la invasión en El Panamá América, donde recalca los motivos por el cual se ve obligado a realizar los cambios en la oficialidad de la Guardia Nacional. La nota explica muchas cosas raras que hacían estos angelitos del infierno.
El profesional de la Guardia Nacional que tenía que ser comandante era graduado en la Academia Militar Capitán General Gerardo Barrios de El Salvador, egresado con honores y con la aprobación de estudios en Estado Mayor en Argentina, su nombre: Teniente Coronel Ángel Araúz Cigarruista; tenía más años de servicio que el que estuvo escondido durante el golpe de Estado en la casa del enlace de la Brigada 193 del Ejército de Estados Unidos con la Guardia Nacional de Panamá, en Clayton, según palabras de Boris Martínez al referirse a Torrijos.
Araúz Cigarruista en ningún momento apoyó el golpe de Estado, al igual que muchos otros oficiales constitucionalistas. Estuvo encarcelado y fue enviado al exilio a Managua, junto al vicepresidente José Dominador Bazán. Siempre se ha querido distorsionar este capítulo de la historia nacional, pero como bien lo decía George Orwell. “Las mentiras pasan a la historia y se convierten en verdad”. Pero no hay que permitir que las mentiras parezcan verdades.








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