IA cambia la fiscalización tributaria en Panamá

(Financiero News-Panamá) La Dirección General de Ingresos avanza hacia un modelo de fiscalización más automatizado y proactivo, apoyado en facturación electrónica, inteligencia artificial y cruces masivos de información, una transformación que permitirá detectar diferencias entre compradores y proveedores antes de una auditoría tradicional.
Durante el Foro Tributario III de Financiero News, el Gerente de Arquitectura Tecnológica y Empresarial de KPMG, Ian Torres advirtió que este nuevo escenario eleva la responsabilidad de las empresas: ya no basta con digitalizar documentos, porque la calidad y consistencia de los datos se convierte en una pieza central del cumplimiento tributario.
Torres explicó que la facturación electrónica ha mejorado la trazabilidad de las operaciones en Panamá, pero su verdadero valor depende de la calidad de los datos que alimentan el sistema. Inconsistencias en información básica como el RUC, dígito verificador o registros internos pueden propagarse hacia reportes fiscales automatizados y convertirse posteriormente en señales de alerta para la administración tributaria.
La transformación también cambia la lógica de la fiscalización. Con inteligencia artificial y capacidad para procesar grandes volúmenes de información, la DGI puede interconectar datos procedentes de diferentes contribuyentes y detectar discrepancias de manera anticipada. El modelo se mueve así desde una revisión principalmente posterior hacia un esquema de prevención, asistencia y verificación más cercana al tiempo real.
Para las empresas, esto obliga a integrar áreas que tradicionalmente trabajaban de manera separada. Finanzas, impuestos, legal, tecnología y procesos deberán mantener una mayor coordinación porque la automatización tributaria convierte los datos generados diariamente por la organización en parte del expediente que eventualmente puede revisar la autoridad.
Torres también puso énfasis en la responsabilidad del contribuyente. Los Proveedores Autorizados de Certificación facilitan y certifican técnicamente la transmisión de la información, pero la exactitud y veracidad de los datos continúa siendo responsabilidad de la empresa que los reporta.
Como referencia regional, señaló el caso de México, donde la estandarización de documentos digitales permite a la administración tributaria construir una visión más integral de las operaciones e identificar patrones de riesgo. Panamá avanza en una dirección similar mediante la factura electrónica y la digitalización de procesos relacionados con declaraciones, precios de transferencia y devoluciones.
El siguiente paso, de acuerdo con Torres, será avanzar hacia un modelo de cumplimiento continuo, donde una mayor parte de los controles funcione automáticamente. Sin embargo, advirtió que la tecnología no elimina la necesidad de especialistas: ciberseguridad, gestión de riesgos y conocimiento tributario serán indispensables para gobernar esos sistemas.
La lectura de fondo es que la digitalización tributaria está cambiando la relación entre la DGI y el contribuyente. La ventaja ya no estará únicamente en presentar una declaración correctamente, sino en tener datos confiables desde el origen, porque la inteligencia artificial aumenta la capacidad del regulador para cruzar información, detectar inconsistencias y dirigir la fiscalización hacia los contribuyentes con mayores señales de riesgo.



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