IA impulsa comercio global que crece pese a tensiones y redefine cadenas
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(Financiero News-Panamá) El comercio global creció en 2025 por encima de la economía mundial, impulsado por la inteligencia artificial, que elevó en cerca de 40% las exportaciones tecnológicas, en un entorno marcado por tensiones geopolíticas que están redibujando las rutas comerciales, según el informe del McKinsey Global Institute.
El reporte revela que los flujos comerciales están migrando hacia países con mayor alineación geopolítica, consolidando una transformación estructural en la forma en que se mueve el comercio internacional.
Uno de los principales motores de este crecimiento fue la expansión de la IA, con un fuerte aumento en la demanda de semiconductores, servidores y equipos de conectividad, impulsados por la construcción acelerada de centros de datos, liderada por Estados Unidos y abastecida principalmente por Asia.
En paralelo, la tensión entre Estados Unidos y China ha provocado una caída cercana al 30% en su comercio bilateral, desplazando más de 165 mil millones de dólares hacia nuevos mercados y proveedores.
Estados Unidos ha sustituido cerca de dos tercios de sus importaciones desde China, mientras que el gigante asiático ha redirigido exportaciones hacia otras economías, consolidando un cambio en su modelo hacia proveedor de insumos industriales y bienes de capital.
En este nuevo mapa, América Latina se posiciona principalmente como proveedor de materias primas, con países como Brasil ampliando sus exportaciones hacia China, mientras la región también gana relevancia como destino de bienes redirigidos.
El informe destaca que economías emergentes están ganando protagonismo en las cadenas globales de valor, absorbiendo producción que antes estaba concentrada en China y fortaleciendo su rol en el comercio mundial.
Sin embargo, este reordenamiento también está generando mayor presión competitiva, llevando a varios países a implementar medidas arancelarias para proteger sus industrias.
El análisis concluye que el comercio global no se está desacelerando, sino transformando hacia un modelo más resiliente pero fragmentado, donde la geopolítica, la tecnología y la competencia redefinen las reglas del juego.
En este escenario, América Latina enfrenta una oportunidad estratégica, pero también el reto de diversificar su rol más allá de proveedor de recursos en un entorno global cada vez más exigente.



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