Lo Lógico del Cobre

Mike Magallón, Economista
No hay nada más invasivo que el haber construido tanto el ferrocarril como el canal de Panamá en una franja de 80 km de largo por 16 km de ancho desde el océano Pacífico en Panamá hasta el mar Caribe en Colón. Sin embargo, ambos proyectos se llevaron a cabo en beneficio de nuestro país, cuyos beneficios aún estamos recibiendo con creces.
Sin estas obras, Panamá no sería lo que es hoy, y no se hubiese desarrollado de la misma manera, y hasta podríamos seguir como el Departamento del Istmo de Colombia. No estaban los ambientalistas; las consideraciones de conservación ambiental eran prácticamente inexistentes, por lo que el enfoque fue doblegar la naturaleza tropical para dar paso a la infraestructura.
La historia de Panamá con el cobre es de viejísima data. De acuerdo con el artículo de Omar Jaén de 1995 sobre la historia de la minería en Panamá, desde la llegada de los españoles al istmo se desarrolló una actividad minera enorme en busca de oro, que también involucró el cobre en esos tiempos.
Panamá no tiene commodities. No tenemos petróleo, no somos grandes exportadores de ningún alimento, y la verdad es que nuestras exportaciones son acordes con el tamaño del país (pequeñas). Lo único que tenemos en grandes cantidades es cobre.
Pero ha salido una conciencia ambientalista entre algunos, inentendible e inexplicable, que muchas veces raya en la ignorancia, e inclusive en la maldad. Y lo ilógico es que tenemos muchas otras catástrofes ambientales, empezando por lo que pasa en los cuatro ríos que cruzan la ciudad capital, mucho peor que los riesgos de la mina, lo cual sí es ilógico y que podría considerarse como un chiste de humor negro.
No quiero entrar en suposiciones, pero esto que pasa con el cobre parece pagado por alguien. ¿Cómo es posible que tengamos un commodity como el cobre, en nuestra tierra, y no “queramos” explotarlo? Me hubiese gustado ver a esta “tropa” ambientalista en 1904 o en 1848, tratando de oponerse a las construcciones del ferrocarril o del Canal. El cobre se ha convertido en una materia prima esencial, muy escasa, y con unas dimensiones impresionantes en el mundo.
Yo prefiero ver este tema de una forma práctica. A pesar de que no soy ambientalista y mis conocimientos sobre el tema son limitados, hay algo que se llama sentido común, y de eso sí tengo. ¿Y solo quiero decir una sola cosa, si la mina realmente tuviera algún problema mayor, ustedes no creen que el mismo hubiese salido a la luz en estos casi 3 años que la misma ha estado cerrada y con una supervisión mínima?
Vayamos ahora a lo mío, que son los números. Con el cierre de la mina perdimos, directamente, alrededor de US$2,500MM en PIB, alrededor de 50,000 empleos, y probablemente otros US$2,500MM como mínimo en el efecto en cascada que producía la operación de la mina. Así que esto es lo que recuperaríamos, como mínimo, si la mina abriese con las condiciones antiguas (que eso no va a suceder).
¿Qué es lo que puede pasar?
· La mina va a abrir, con el Estado como dueño de la misma.
· Se tendrá que contratar un operador de la mina.
· La venta del material la hace Panamá, es decir, el 100% de los ingresos entran a las arcas del Estado y de allí se le paga al operador.
· Lo más lógico sería que FQM fuera el operador, de manera que se pueda repagar la inversión.
· El pago por el servicio de operador ya tiene un benchmark internacional.
· El resto de lo que queda, ya estaría a disposición del Estado.
· El establecimiento de un fideicomiso para la parte ambiental de la operación, es fundamental para el eventual cierre de la mina. Es una lástima que no se puedan abrir más tajos, para mayor utilidad del país y de los panameños.
Yo tengo una posición más práctica y liberal al respecto. Desarrollar la minería de cobre a escala completa, con el propósito de bajar el desempleo a niveles por debajo del 4% (pleno empleo), y así poder aumentar el PIB muy por encima de los US$100,000MM casi inmediatamente, y que el consumo surja en el país, y muy especialmente en provincias centrales.
Es muy lamentable que en este país no digamos las cosas como son, pero bueno, trataremos de explicar lo mejor posible este tema. Abrir para cerrar. Que es ambiguo, pero a la vez claro. No quieres abrir la caja de Pandora que los ambientalistas y las ñángaras quieren, pero a la vez, no le damos señales claras al mercado de que la mina se abre, porque en este país la minería es permitida.
Panamá tiene derecho a desarrollar su industria minera, en este caso en particular, la de cobre. Ahora hay que explicar el por qué, para qué y el cómo lo debemos hacer.
Vamos a empezar por el cómo. Muy fácil. El estado tiene que ser el dueño del mineral, punto. Debemos contratar un operador, el cual va a hacer su trabajo basado en un contrato de operación firmado con el Estado, y donde se le pagará un monto por esto, y que podría estar en US$2 por libra de material extraído, y que incluye todo. Es decir, Panamá podría recibir alrededor de US$2,800 al año, sin contar el pago a FQM sobre el equipo en el que invirtieron en el proyecto.
El para que también es fácil. Hay que pagarle a FQM por los equipos; aquí hay que hacer una valuación de los mismos, ya que no son nuevos. Lo más sensato sería continuar con FQM como el operador de la mina por varias razones; la más importante es que esto permitiría iniciar la operación casi inmediatamente. El contrato es un contrato de operación, donde se hacen responsables de la operación y se paga US$2 por libra (por ejemplo), que incluye todo.
Y con la valuación quedamos claros en lo que hay que pagarles y en cuánto tiempo, y a cambio terminamos con la espada de Damocles de todas las demandas internacionales que están puestas en contra del Estado.
¿Y por qué debemos abrir la mina? Porque nos va a dar un excelente ingreso para el país, bastante cerca de los ingresos que recibimos del Canal de Panamá, pero con un impacto mayor en la economía, especialmente en el número de empleos, y sobre todo en la economía de las provincias centrales que son las que más aprovecharían este proyecto.
Y aunque recibamos un poco menos por el pago a FQM sobre los activos en sitio y el aporte de US$100M anuales a un fideicomiso ambiental, Panamá recibiría arriba de US$2,000 millones al año, directamente por la mina, más los aportes de la CSS y la cascada de ingresos adicionales a la economía.
Hablemos algo de los riesgos. Primero, riesgos hay en todos los proyectos. El canal tiene muchos riesgos, de los cuales no se habla, pero que existen. Pero este proyecto tiene varios riesgos que se pueden mitigar, y el establecimiento de un fideicomiso por US$100MM anuales es el primer paso en la dirección correcta.
Con esto vamos a mitigar una gran cantidad de temas ambientales que preocupan, como, por ejemplo, la reforestación de una superficie mayor a la intervenida en áreas degradadas fuera de la concesión y la creación de corredores biológicos de conexión alrededor del área afectada, por un lado, y la de iniciar la rehabilitación de suelos, estabilización de taludes y reforestación de tinas o tajos gradualmente a medida que concluye la extracción en ciertas fases.
También se deben aplicar los Estándares Globales de Gestión de Relaves para la Industria Minera (GSTM), implementando tecnologías de filtrado de agua y depósitos secos cuando sea técnicamente factible para reducir el volumen de agua estancada.
El fideicomiso a establecer debe estar bien regulado para que sea autónomo, se autogestione y mantenga la mina en niveles bajos de riesgo ambiental.
Este proyecto no le va a costar nada al Estado; muy por el contrario, le brindará muchos beneficios. En lo particular, yo sí crearía una Autoridad (muy pequeña, ya que no tendría ningún tipo de responsabilidad en la operación, solo supervisión), tipo la ACP, que se mantenga fuera de la política y que busque el beneficio de todo el país, tanto ambiental como económicamente.
También recomendaría desarrollar todas las minas de cobre en el país y pasar estos fondos a otro fideicomiso que pueda fondear la Caja de Seguro Social para los panameños, pero que busque los ingresos financieros tipo el Fondo Panamá.
El futuro de Panamá puede incluir el cobre, sin ningún problema. Por eso es que me parece tan ilógico que todavía estemos con paños tibios con este tema. Más PIB, más empleo, más demanda y consumo: todas son buenas noticias y se convertirían en nuestro segundo canal.



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