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Midiendo al sector educativo panameño de las PISA a los pisados

hace 4 horas
8 min de lectura

Por: Víctor Cruz

Economista

Introducción

Tedioso, espinoso, polémico, político entre otros adjetivos, es como podríamos calificar a un decadente sector educativo panameño.

Establecer objetivos y medir los avances o retrocesos que en el camino de cualquier tarea emprendida es fundamental.

Si algún tropezón se encuentra es perfecto porque las piedras en el camino ayudarán a encontrar las mejores rutas para mejorar integralmente, ya que, sin medición, no hay forma de saber el estado de lo que es vital mejorar.

Qué medir y Cómo hacerlo

El común de los mortales en Panamá solo escucha al final del año escolar que los resultados del sistema son negativos, saliendo a relucir la cifra de 40,000 estudiantes reprobados.

Pero, ¿por qué tanto fracaso? ¿Qué hay detrás de ese proceso educativo que hace que los resultados sean negativos para un país considerado por muchos como un país de primer mundo?

En los últimos dos (2) años, he presentado sendos análisis sobre la educación en Panamá siendo el último una evaluación a partir de ciertas mediciones internas y externas que examinan el desempeño educativo, como lo son el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) de la UNESCO, el Segundo Estudio Regional de la Calidad Educativa (2008), el Tercer Estudio regional de la Calidad Educativa (2013) y los Informes Crecer de 2016 y 2018.

Aparte de esos instrumentos, analizamos los resultados de las Pruebas PISA de 2009 y 2022, que tanto alboroto generan al decidirse la no participación en las mismas bajo la figura de la ex ministra Molinar en 2 administraciones gubernamentales distintas.

Sin embargo, el nuevo regente del sector y sus asesores han considerado que en el 2029 Panamá volverá a ser medido en dichas pruebas. Y me pregunto, ¿Para qué volver a participar si desde que hemos sido medidos los resultados son desastrosos?

Soy creyente en medir los desempeños y las pruebas sirven para ello, pero de que vale participar en las PISA si los ajustes que se han desprendido en resultados anteriores no son aplicados y, si han sido aplicados, porqué los resultados no se notan.

Puedo entender qué, si no hay cambios cualitativos a lo interno de nuestro sistema educativo como para que mejoremos en dichas pruebas, nos saltemos algún ciclo y mientras tanto qué se hace.

Pero los fanáticos existen en todos los ámbitos y parece que los hay en cuanto a seguir aplicando las PISA.

Recientemente, una investigadora del área educativa indicaba que es un ERROR no participar en las PISA porque sin esa participación no podemos saber en qué áreas debemos mejorar para elevar el nivel del mismo.

Pueda que tenga razón. Al igual que yo criticaba dicha decisión en la primera gestión gubernamental de la ex ministra Molinar. Pero, una cosa es criticar decisiones estratégicas con fundamento y otra simplemente criticar aun no teniendo suficientes elementos para oponerme a una decisión de ese calibre y justamente de eso carecía mi crítica en ese instante.

Hoy concuerdo en que para qué participar en dichas pruebas, si los resultados de esas mismas no han sido aprovechadas para mejorar la educación nacional.

Además, no solo existen esas pruebas, los estudios regionales comparativos ERCE, referidos previamente, arrojan situaciones que pareciera que tampoco nuestras autoridades han puesto en práctica para mejorar el sistema.

Veamos qué han concluido estas pruebas respecto a nuestro desempeño escolar en aras que el lector pueda comprender un poco mejor los resultados educativos que año a año nos hace preguntar por qué se exige y gasta en tanto en Educación si los resultados son peores.

Informe CRECER

Entre 2016 y 2018, el Gobierno Nacional realiza una serie de pruebas para medir el nivel educativo en aspectos como Lectura, Español y Matemáticas.

Dirigido a 62,195 estudiantes de Tercer Grado distribuidos en 3,055 escuelas, oficiales y particulares sean éstas Multi o Unigrados, la primera fase de estas pruebas se concentró en las capacidades de Lectura de los estudiantes.

“Los instrumentos empleados en las pruebas se enfocan en la evaluación de tres dominios fundamentales para las competencias lectoras. Comenzando por la Apropiación del sistema alfabético, luego la Comprensión lectora y finalmente los usos sociales de la lengua…”. (Informe Crecer 2016)

Los resultados se plasman en una matriz de Logros con puntajes que van desde 400 a 1000 puntos y dependiendo del mismo, el estudiante es ubicado en determinado nivel de Logro que oscila entre lo más elemental de la alfabetización (logros muy bajos o bajos) hasta niveles que superan las metas previstas (logros excelentes), los cuales se representan en las siglas siguientes: L0, L1, L2, L3 y L4.

De un total de 62,195 estudiantes a quienes se les aplicaron las pruebas, la conclusión es contundente en cuanto a los logros alcanzados, a saber:

El 16.3% se ubicó en L0; el 34% en L1; el 37.2% en L2; el 15.1% en L3 y solo el 2% en L4 y los mismos son la radiografía de las regiones educativas del país.

En resumen, el 77.5% de los estudiantes alcanzan solamente Niveles o Logros Elementales, lo cual se puede traducir sin temor a equivocarnos, siempre que se puedan extrapolar los resultados hacia los años superiores, la falta de comprensión lectora de un estudiante producto de una formación básica deficiente, no podrà aspirar a mucho.

Informe Crecer 2018

Este informe se enfoca en la evaluación de las asignaturas como Español y Matemáticas, igualmente dirigido a estudiantes de Tercer Grado, sin embargo, en esta ocasión la aplicación de pruebas se concentró en la región educativa de Panamá Centro.


Los resultados se muestran en el siguiente cuadro.

5 años después de aplicadas las primeras pruebas destacan resultados más preocupantes, a saber: L0-L2=82% y L3-L4=18%.

Como afirmé antes, si la comprensión lectora es deficiente en aspectos elementales, cuando el tópico sea más complejo los resultados serán más dramáticos.

En vista de los resultados de pruebas aplicadas a lo interno de nuestro sistema, sin comparativo internacional alguno, a sabiendas de las deficiencias que destacan las mismas, cuáles han sido los correctivos ante estas deficiencias por parte de los actores principales, como el MEDUCA y los gremios docentes, si es que ha habido alguno.

PRUEBAS PISA

Si es para quedar “detrás de la ambulancia” como se dice en el lenguaje hípico, entonces entiendo con creces la decisión de la ex ministra del ramo de no aplicar las PISA en su segunda gestión como pasó anteriormente.

Estas pruebas estandarizadas para determinados niveles educativos y ciertas materias, nos permiten compararnos con el resto del mundo.

Las PISA evalúan las competencias de jóvenes de 15 años en materias como Lectura, Matemáticas y Ciencias.

Un informe de 2009 (Aprenda al Máximo) resalta las deficiencias en las mismas materias que atiende esta prueba y es allí donde, a mi entender, la no aplicación de estas pruebas NO nos permite saber que tan lejos estamos de los mejores y cómo mejorar.

Conozcamos algunos resultados de las valoraciones obtenidas.

Estos primeros resultados fueron comparados con los análisis realizados en el Segundo (2008) y Tercer (2013) Estudio Regional de Calidad Educativa y se concluía que NO HUBO CAMBIOS SIGNIFICATIVOS.

Profundicemos un poco más en las valoraciones posteriores y veamos, si de alguna forma, hemos logrado avances.

A la luz de este cuadro, más que avances hubo retrocesos y me pregunto ¿qué se hizo en el camino si es que algo se hizo?

Veamos ahora, cómo nos vemos frente al resto de los países que participaron en las últimas pruebas en 2022 y si los avances aparecen o no.

Y como dije previamente, seguimos detrás de la ambulancia.

Aprendizaje del Comparativo

Homologar el rendimiento escolar entre quienes aplican a estas pruebas, independientemente de su país de origen y los recursos de que disponga cada sistema educativo, nos deben permitir rescatar algunas enseñanzas.

“PISA no solo verifica si los estudiantes pueden reproducir los conocimientos, sino que además examina qué tan bien pueden extrapolar lo que han aprendido y aplicar esos conocimientos en entornos no conocidos, tanto dentro como fuera del centro educativo. El anterior enfoque, que se describe con mayor profundidad en el capítulo 2 del informe, refleja el hecho de que las economías modernas recompensan a los individuos no por lo que saben, sino más bien por lo que pueden hacer con lo que saben”.

En 2018 participamos nuevamente en las PISA y el ámbito de aplicación se muestra en el siguiente párrafo:

“La prueba PISA 2018 fue aplicada a una muestra de estudiantes que representaba alrededor del 53,5% de la población de jóvenes de 15 años en Panamá. Esta muestra incluyó tanto a estudiantes de áreas rurales como de áreas urbanas, al igual que a estudiantes de centros educativos oficiales y particulares. La prueba PISA 2018 se administró en español en centros educativos oficiales y particulares de las 16 regiones educativas. También se administró la prueba en inglés en algunos centros educativos particulares donde se instruía en dicho idioma. En cuanto a la aplicación, entre julio y agosto de 2018, 6,270 estudiantes de 253 escuelas representando a 58,835 jóvenes de 15 años en Panamá presentaron la prueba, que tuvo 2 horas de duración, en los tres dominios: Lectura, Matemática y Ciencias. También los jóvenes contestaron 4 cuestionarios que reunían información sobre su entorno y sus centros educativos. Los resultados son un producto de los efectos acumulativos de la familia, la comunidad y los recursos escolares en la vida del estudiante”.

Más que los resultados y el comparativo antes mostrado, existen otras valoraciones que derivan de la aplicación de dichas pruebas y me pregunto nuevamente, ¿Cuánto de estas valoraciones hemos puesto en práctica para mejorar?

El Informe destaca una serie de aspectos que aluden a determinadas Inequidades que rodean los resultados educativos antes vistos, entre los cuales se mencionan al Ingreso familiar y Profesión de los padres, y el centro educativo donde reciben instrucción como condicionantes a los resultados, sin descuidar el entorno familiar y social y cómo incide este en dichos resultados.

Otra arista importante, es el nivel de grados Repetidos y cómo incide en el educando esta situación.

Como se puede observar, las PISA ofrecen un panorama amplio del sistema educativo interno y una comparación con nuestros pares, por lo tanto, por qué no seguir participando en cada ciclo.

Es por presupuesto o por los malos resultados que no volvemos a participar.

Reflexiones Finales

En reciente entrevista, ante nuestra futura participación en las pruebas PISA, la ex titular del ramo decía que “Si con esas pruebas no hacemos nada, no sirve de nada haber estado en las pruebas”.

Y aquí concordamos con la ex ministra de educación ya que, si revisamos los resultados y no atacamos nuestras debilidades, la inversión realizada en dicha prueba se convierte en un simple gasto de recursos.

Si el resto de los estudios y pruebas aplicadas revelan situaciones serias a ser corregidas, por qué dichas mejoras no se notan, o es que tampoco hubo interés en utilizar sus resultados para mejorar, si es que algo se ha hecho al respecto.

La “Destrucción Creativa”, teoría económica impulsada por Nobel de Economìa Philippe Aghion, en el caso educativo confirma que la educación es el cimiento indispensable para que se impulse la movilidad social y evite que la innovación incremente la desigualdad.

Mientras la educación no cumpla ese papel, las familias menos favorecidas tendrán dificultad para integrarse a estratos superiores y por ello, el mercado laboral panameño, a pesar de los niveles de crecimiento de la actividad económica, no favorece la generación de más y mejores empleos, debido a que los resultados educativos condicionan la posible mejoría del estudiantado nacional y su inserción en la plaza laboral.

Seguir utilizando recursos en aplicar estas pruebas solo para aparentar, es botar el recurso y eso no es dable en ningún momento.






 

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