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Mucho Chen Chen

hace 4 horas
4 min de lectura

Preparado por: Lic. René A. De Gracia M.

En la hemeroteca de la Biblioteca Nacional pudimos leer cuatro de los principales diarios de circulación en la República de Panamá, El Panamá América, La Estrella de Panamá, el Diario de Panamá y El tiempo de octubre de 1932 y obtuvimos la información del papel jugado por el primer funcionario de la nación que predicó con austeridad, moral, y el amor a la patria; “el cholito de río Grande”. 

Tal vez los actuales funcionarios, muchos de los cuales son egresados de prestigiosas universidades estadounidenses y universidades privadas de Panamá, han pasado por alto lo analizado en los cursos de historia y doctrinas económicas; los padecimientos sufridos durante la depresión económica de 1929, todos los países del orbe y sus efectos negativos que sufrieron los panameños, ya que siempre su economía se ha movido dependiendo de los vaivenes del sector terciario.

El actual gobierno vive navegando en un “laisssez – faire”, donde quiere aplicar políticas neoliberales con su único afán de llevar al país a caer en el fondo de un   precipicio económico con nefastos resultados. La explotación minera con sus catastróficos efectos destructivos en contra del medio ambiente, la salud de la población panameña y lo que va a ocurrir cuando el precio internacional del cobre precipite su caída por una sobre oferta, y que los grandes consumidores de este mineral lo sustituyan por fibra óptica, aluminio, grafeno, y otros. ¿Qué pasará?

Dicen que quieren reducir el tamaño de la nave del Estado, pero siguen disfrutando de los astronómicos sueldos y otros emolumentos los geniales y eternos funcionarios que no podrían ganar esos elevados sueldos si laboraran en el reducido y poco dinámico, sector empresarial que tanto defiende el actual gobierno, se vive un gato pardismo; administran el gobierno sin rumbo y sin ningún Plan de desarrollo Nacional. 

En una vista presupuestaria una alta ejecutiva gubernamental señaló que su sueldo oscilaba en los US$5,250.00, su gasto de representación montaba la cantidad de US$3,750.00. Agregado al mismo, por formar parte de una Junta Directiva, se le dispensaba un emolumento o dieta adicional de US$750.00, todo esto sin incluir que dada alguna circunstancia que amerite salir del país a un congreso o a la ratificación de algún convenio o tratado, los viáticos serían altísimos. Si se eliminaran las dietas por asistencias a formar parte de alguna Junta Directiva y si se rebajaran los sueldos, a más de la mitad de los tres poderes del Estado, ese ahorro se pudiera invertir en la contratación de decenas de servicios básicos de salud (médicos, enfermeras y auxiliares), personal de saneamiento ambiental y educadores. ¿Qué harán los próximos gobiernos cuando reviente la burbuja de los inalcanzables sueldos que devengan los tres órganos del Estado, Ejecutivo, Judicial, y Legislativo? 

La historia detalla que, en 1932, el gobierno de aquellos años se vio en la necesidad de emitir la (Ley 11 de 1932) acerca de la rebaja de sueldos.  

Es necesario comencemos a reflexionar sobre la misiva entregada al Contralor a escasos veinticuatro días de su toma de posesión como presidente de la república el doctor Harmodio Arias; la cual se desglosa de la siguiente manera:

“Panamá 25 de octubre de 1932.

Señor. Don Martin Sosa.

Contralor General de la Republica

E. S. D

Señor Contralor:


Cuando la administración pasada tenía en preparación el proyecto de ley sobre sueldos y asignaciones a los empleados públicos, solicité del presidente de la República, doctor Ricardo J. Alfaro y del secretario de Hacienda y Tesoro, señor Dario Vallarino, que se hiciera un descuento en el sueldo que comenzaría a devengar a partir del primero del mes en curso.

Al enterarme de que el proyecto de ley había sido presentado a la consideración de la Honorable Asamblea Nacional sin haberse atendido mi petición, hice igual requerimiento al entonces presidente de la Cámara Legislativa, señor Enrique A. Jiménez, indicando mi deseo de que cuando el referido proyecto de ley fuera discutido en segundo debate, se interesara en introducir la modificación sugerida en el sueldo que comenzaría a devengar como jefe de estado. 

Como el descuento en que me había interesado no llegó a decretarlo la Asamblea, y yo insisto en el deseo en contribuir en lo posible a aliviar la aguda crisis fiscal, de manera que todos los empleados públicos tengamos la misma satisfacción recomiendo en el resurgimiento del erario público, recomiendo a usted ordenar que de mi sueldo sea deducida mensualmente la cantidad de doscientos cincuenta balboas. De buen agrado haría una deducción mayor, pero por la posición que ocupo debo prestar ayuda directa frecuente, lo cual implica una erogación apreciable.

Ya esta decisión la hice anotar al confeccionarse la planilla correspondiente a los sueldos del presente mes, a fin de que usted no sufra tropiezo alguno al hacer efectivo el descuento solicitado.

                De usted, atento y seguro servidor,

                              Dr. Harmodio Arias

                                  Presidente” 


El presidente de la república en el periodo 1932- 1936, demostró con hechos que pasaría a la historia como un mandatario, no como otros elegidos cada cuatro años. Se portó a la altura de un elefante desde el primer momento cuando se entrevistó con Roosvelt creador del New Deal, en uno de los salones de la Casa Blanca, en Washington, D.C. Hay que analizar su posición cuando hubo la devaluación del dólar estadounidense para corregir el déficit de su balanza de pagos.  Su rechazo a no recibir el cheque por pago de la anualidad del canal. No se recibe porque el departamento del tesoro tiene que pagarnos en dólar oro y no en dólares devaluados. No se portó de forma sumisa. 

Tanto el Ejecutivo como el Legislativo estarán en disposición de aplicar las medidas de austeridad seguida por el gobierno del doctor Harmodio Arias. No lo creo. Sólo me concreto a decir una frase de Keynes: “Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace?

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