Panamá sale de la lista negra fiscal de la Unión Europea y pasa a seguimiento

(Financiero News-Panamá) La Unión Europea retiró este 9 de octubre a Panamá de su lista de jurisdicciones no cooperadoras en materia fiscal, donde permanecía junto a otros países bajo cuestionamientos por transparencia y buenas prácticas tributarias.
El país pasa ahora al Anexo II, lo que significa que la UE lo considera una jurisdicción cooperadora, aunque todavía mantiene compromisos pendientes que seguirán bajo monitoreo. La actualización reduce la lista negra europea a ocho jurisdicciones.
La decisión representa un cambio importante para la imagen internacional de Panamá, especialmente frente a inversionistas, bancos corresponsales y empresas multinacionales que evalúan riesgos regulatorios y reputacionales antes de establecer operaciones en una jurisdicción.
El Gobierno atribuyó el resultado a reformas y compromisos asumidos en materia de transparencia fiscal, junto con el trabajo técnico del Ministerio de Economía y Finanzas, las gestiones diplomáticas y la participación del sector privado. Panamá había permanecido en la lista europea durante varios años, una situación que las autoridades consideraban un obstáculo para competir por inversión y negocios internacionales.
Sin embargo, la salida de la lista negra no significa que el proceso haya terminado. Permanecer en el Anexo II implica que Panamá deberá continuar implementando ajustes y cumpliendo compromisos relacionados con estándares internacionales de transparencia y gobernanza tributaria, mientras la Unión Europea mantendrá seguimiento sobre esos avances.
El cambio ocurre además en momentos en que Panamá busca fortalecer su posición como centro financiero y empresarial, recuperar inversión extranjera y mejorar su percepción de riesgo internacional. Para las empresas, salir del Anexo I puede contribuir a reducir cuestionamientos reputacionales y algunas barreras de cumplimiento asociadas a operar desde una jurisdicción considerada no cooperadora.
La lectura de fondo es que Panamá logró superar una de sus principales señales de alerta internacional en materia fiscal, pero ahora entra en una segunda etapa: demostrar que las reformas son sostenibles y que puede mantener competitividad sin retroceder en transparencia. El verdadero impacto se medirá en si esta mejora reputacional logra traducirse en más inversión, menores costos de cumplimiento y mayor confianza financiera internacional.



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