Pymes buscan respaldo financiero ante alza de costos
- Orlando Mendieta
- 15 jul
- 2 Min. de lectura

(Financiero News-Panamá) En un escenario económico presionado por reformas laborales, exigencias de digitalización y cambios regulatorios, las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Panamá están recurriendo cada vez más al financiamiento estructurado como herramienta clave para sostener su operatividad y avanzar hacia su transformación.
Uno de los factores que ha encendido las alertas en el sector es la entrada en vigencia de la Ley 462, que contempla un aumento gradual de 2% de las cuotas patronales a la Caja de Seguro Social (CSS) entre 2025 y 2029. Esta medida, que busca fortalecer las finanzas del sistema de seguridad social, representa sin embargo un nuevo desafío para las finanzas de las empresas, especialmente para las más pequeñas.
Sumado a ello, las pymes enfrentan la necesidad de invertir en infraestructura tecnológica, eficiencia energética, sostenibilidad ambiental y modernización de procesos, lo que incrementa su demanda por soluciones financieras flexibles y de largo plazo.
“Hoy, este segmento enfrenta un doble desafío: adaptarse a un entorno en constante cambio y mantener adecuados niveles de liquidez”, señaló Leonardo Soto, gerente de Productos Pymes de Scotiabank. “Desde la banca, estamos respondiendo a esta realidad con soluciones ajustadas a las condiciones actuales del mercado”.
Según datos oficiales, las pymes representan el 97% del tejido empresarial panameño, generan más de la mitad del empleo formal y aportan el 17% del PIB nacional, lo que las convierte en actores fundamentales para el crecimiento y estabilidad económica del país.
Una de las alternativas que ha cobrado fuerza en este contexto es el Préstamo a Plazo, un producto diseñado para facilitar el acceso a financiamiento de largo plazo con condiciones adaptadas a las necesidades de cada negocio.
Este tipo de crédito permite a las pymes invertir en activos productivos, como vehículos comerciales, maquinaria, mejoras tecnológicas, remodelaciones o incluso la reestructuración de deudas existentes, lo que mejora su perfil financiero y les brinda mayor capacidad para adaptarse al entorno cambiante.
Además, es una opción viable para inversiones con retorno en ahorro operativo, como la compra de vehículos más eficientes o sistemas de energía solar, lo cual puede traducirse en menores costos a futuro.
Entre los principales beneficios destacan tasas competitivas que oscilan entre el 6% y el 8.5%, plazos de hasta 12 años y una estructura de pagos flexible, adaptada al flujo de caja de cada empresa.“No se trata solo de cubrir necesidades inmediatas, sino de impulsar la competitividad y sostenibilidad de las pymes en el mediano y largo plazo”, subrayó Soto.
Expertos coinciden en que, además del acceso al crédito, las pymes deben fortalecer su planificación financiera, optimizar costos, diversificar ingresos y apostar por la educación financiera como pilares de su resiliencia.
Comentarios