Mulino pide una ONU más efectiva y coloca al Canal, Río Indio y la neutralidad en el centro de su discurso

(Financiero News-Panamá) El presidente José Raúl Mulino llevó ante la Asamblea General de la ONU un mensaje centrado en cuatro grandes ejes: pidió una reforma práctica del multilateralismo para que produzca resultados concretos; reclamó mayor poder de decisión para América Latina y el Caribe en el Consejo de Seguridad; advirtió sobre el impacto del cambio climático y la sequía en el Canal de Panamá, destacando la inversión en Río Indio; y reiteró la defensa del Tratado de Neutralidad como garantía para el comercio mundial. También llamó a enfrentar con mayor efectividad la migración irregular, el narcotráfico, la trata de personas y los conflictos internacionales.
Mulino sostuvo que la ONU mantiene un enorme potencial, pero necesita recuperar la confianza ciudadana y actuar con mayor capacidad preventiva. A su juicio, existe una creciente distancia entre las expectativas de las sociedades y la capacidad de los organismos internacionales para resolver problemas concretos.
Uno de los mensajes más fuertes estuvo dirigido al Canal de Panamá. El mandatario recordó que la vía interoceánica sigue siendo una pieza central del comercio global, pero está expuesta a sequías más intensas y episodios de lluvias extremas. Señaló que Panamá, pese a ser un país carbono negativo según su intervención, debe financiar directamente inversiones para proteger la operación de la ruta y el abastecimiento de agua.
En ese contexto, Mulino destacó el proyecto de Río Indio, que calificó como una inversión multimillonaria destinada a reforzar la seguridad hídrica del Canal y el suministro de agua para la población. La iniciativa forma parte de la estrategia de expansión y resiliencia que Panamá ha venido presentando durante su agenda internacional en Nueva York.
El presidente también anunció que Panamá impulsará internacionalmente el reconocimiento de los Derechos Universales de la Naturaleza. Recordó que el país protege el 33% de su territorio y el 54% de sus mares y vinculó esta agenda con las iniciativas ambientales que Panamá presentó anteriormente ante Naciones Unidas.
En geopolítica, Mulino utilizó la crisis en el estrecho de Ormuz para advertir sobre las consecuencias económicas que tienen los conflictos internacionales. Señaló que aunque un desvío de buques puede aumentar el tránsito por Panamá, las tensiones también encarecen alimentos, fertilizantes y combustibles y terminan generando mayores presiones inflacionarias sobre los hogares.
Otro punto central fue la neutralidad del Canal. Mulino afirmó que el Tratado de Neutralidad continúa siendo una garantía para el libre comercio mundial y reiteró que Panamá no utiliza la vía para escoger bandos, sino para asegurar igualdad de acceso a todas las naciones.
Al referirse al Consejo de Seguridad, planteó que América Latina y el Caribe deberían contar con posiciones de mayor peso en la toma de decisiones, argumentando que la región tiene importancia estratégica en alimentos, minerales, biodiversidad, paz e integración. Panamá culminará en diciembre su período como miembro no permanente del Consejo.
Mulino también pidió avanzar hacia una solución diplomática de la guerra en Ucrania y una paz duradera en Medio Oriente, además de reiterar su respaldo a elecciones libres y transparentes en América Latina y el Caribe.
En seguridad regional, aseguró que Panamá mantendrá la cooperación contra el narcotráfico y destacó la necesidad de atacar las redes criminales que utilizan rutas migratorias y comerciales. También defendió las medidas adoptadas por su gobierno para reducir el tránsito irregular por Darién.
El cierre del discurso tuvo un marcado componente económico. Mulino presentó a Panamá como “anfitrión del mundo” y promovió una nueva etapa de inversiones vinculada al gasoducto del Canal, cinco concesiones portuarias y la expansión de Petroterminal, además de la ampliación de la plataforma logística nacional.
La lectura de fondo es que Panamá buscó utilizar su discurso en la ONU para conectar política exterior con economía: neutralidad, Canal, agua, logística, inversiones y comercio global aparecieron como partes de una misma estrategia. El mensaje fue que Panamá quiere mantener su condición de punto de encuentro entre bloques geopolíticos, pero al mismo tiempo reclamar mayor voz internacional y más respaldo para proteger una infraestructura que sirve al comercio mundial.



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