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Paréntesis

  • hace 3 minutos
  • 4 Min. de lectura

Por: Lic. René A. De Gracia M.

En relación al artículo acerca del desarrollo del fútbol a nivel internacional, es necesario abrir un paréntesis como un punto de inflexión por el apoyo dispensado por todos los panameños de las diferentes capas sociales a nuestro onceno; excluimos del mismo a aquellas personas que se molestan cuando Panamá le hace un partidazo a las selecciones de México, Estados Unidos, o al país que pregonaba decir que ellos siempre había tenido el fútbol más vistoso del istmo centroamericano.

Es satisfactorio ver a panameños de ambos sexos un viernes o el día del cotejo; los hombres, las mujeres y los niños, mejor dicho, familias completas lucir las distintas variedades de marcas de la casaca oficial (roja, blanca y negra) la más emblemática; “La Roja”. Identificarse con nuestros seleccionados. A muchos políticos les incomoda ver este color de nuestro pabellón nacional, ellos adoran otro. Esa prenda de vestir es lucida desde tempranas horas de la mañana hasta la hora en que se finaliza el encuentro internacional. Si vas a un Mall podrás observar a las dependientes lucir orgullosamente esta camiseta, de igual manera, es palpable observarlo en los funcionarios y en los estudiantes universitarios. El sector informal de la economía hace su esfuerzo en comprar y vestir con esta histórica camiseta los días de los juegos oficiales.

Desde tempranas horas de la mañana se observa a los que venden empanadas, refrescos y otras viandas, lucir la prenda oficial de nuestra selección, los buhoneros, las billeteras, los vendedores callejeros de pastillas, los obreros de la construcción (SUNTRACS), y con mucho orgullo, a aquellas mujeres que laboran en las distintas fondas que operan en todo el territorio nacional, desde las cocineras hasta las damas que sirven a los distintos comensales la comida del menú del día que soliciten. Muchas personas que desprecian estos pequeños lugares populares de expendio de comidas parecen que desconocen lo delicioso y económico que es comer en una de estos humildes y populares lugares de venta de comidas criollas; seguro es que no han disfrutado de una deliciosa y nutritiva sopa de pata, un sancocho, un guacho de rabito de puerco o mariscos, macarrones al estilo panameño y la popular “ensalada de toldo”.

Podemos afirmar que nuestra selección de fútbol ha unido a la familia panameña. En las derrotas los fanáticos lloran como si perdieran algún familiar o un excelente amigo. En el triunfo se abrazan y vuelven a llorar, pero de alegría y mayoritariamente después, disfrutan    el triunfo escuchando salsa panameña.

Nuestra selección en su clasificación tuvo que sortear muchos inconvenientes y críticas severas de muchos comentaristas que lo que deseaban era que fuéramos eliminados; pero se clasificó con tres empates y tres triunfos. La fanaticada le dispensó el apoyo físico y moral que se necesitaba en el último juego para su clasificación. El pueblo en general que no pudo asistir al estadio acudió a una pizzería, a una parrillada bar, a una casa del algún familiar o amistad para disfrutar de alguna barbacoa acompañada de unas cervezas bien frías; algunas ancianas se congregaron en cadenas de oración pidiendo por el triunfo y la clasificación de nuestra selección nacional.

Soy de opinión que la Federación de Fútbol de Panamá y el Cuerpo Técnico de la selección mayor, no han correspondido en agradecer el apoyo incondicional dispensado por el pueblo a nuestros jugadores. Algunos seleccionados han hecho algunas visitas aisladas, pero no compensan el apoyo popular e incondicional. Creo recomendable y están a tiempo todavía de hacerlo, que se haga una caminata por lo   que otrora fue nuestra principal arteria comercial, “La Avenida Central”, caminen desde el antiguo cine Bella Vista hasta el parque de la Catedral estrechando las manos a todos los ciudadanos que se encuentran por esos alrededores, tomarse fotos y firmar autógrafos. Visitar algunas escuelas primarias, secundarias, y Jardines de Infancias, que se encuentren ubicados en los barrios marginales de la ciudad. Pregunto si ¿han asistido para darles palabras de aliento a aquellos pacientes que están internados o en tratamientos en el Instituto Oncológico Nacional?, ¿han asistido a los pisos consulta externa del Hospital Santo Tomás o de la Caja de Seguro Social? Sería un gesto hermoso si asistieran al Hospital del Niño donde los seleccionados son muy apreciados por los infantes que se encuentran hospitalizados por alguna dolencia que requiere una intervención quirúrgica o un tratamiento oncológico. Pregunto nuevamente ¿han asistido a los diferentes Banco de Sangre para donar este vital líquido a muchas personas que por falta de sangre no se han podido realizar algún tipo de cirugía? Los directivos de la Federación de Fútbol de Panamá tienen que ver en perspectiva lo que significa afiliarse al Banco de Sangre de los principales hospitales del país; con la donación de una pinta de sangre puedan ayudar mejorar la salud de tres adultos, si es utilizada para los niños, la cifra de beneficiados es mayor. Si la Federación de Fútbol de Panamá firmara un convenio de donación de Sangre con el Ministerio de Salud, significaría una ventaja debido a que el Ministerio de Salud se puede comprometer a especializar a los galenos de la FePaFut, en medicina deportiva, hematología, ortopedia, fisioterapia, nutrición, como de otras ramas de la medicina, afines al deporte. 

Concluyendo, nuestros seleccionados están en la obligación de caminar por nuestras principales avenidas y centros comerciales como un gesto de solidaridad con todo el pueblo que los  ha apoyado en todo el camino que culminó con la clasificación al mundial; este gesto es una manera de solidarizarse con los panameños que están golpeados por una alta tasa de desempleo e inflación producto de la aplicación gubernamental  de las pésimas políticas neoliberales y como acertadamente Xabi Hernández decía. “Es increíble como la pasión del fútbol une a tanta gente.”

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