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Uso del Etanol en Panamá: Entre el mercado y la política

  • hace 21 horas
  • 6 Min. de lectura

Por: Victor Cruz

Economista

Introducción

Luego de la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, seguido por varios conflictos militares en Medio Oriente, al menos nueve (9) hasta el actual, donde el precio del petróleo se ha disparado llegando a incrementos puntuales de 300%, las alternativas para disminuir la dependencia del combustible fósil han estado presente.

El uso del aceite de Ballena o de Cacahuete, y más tarde el Etanol y el Biodiesel como parte de los principales usos en el transporte masivo, hasta la llegada del combustible fósil y sus rivales técnicos como la fuerza del agua, la energía solar, eólica y marina acaparan la actual movilidad global en momentos que el precio del petróleo se incrementa producto del conflicto bélico en el Medio Oriente una vez más.

La economía panameña no escapa a las consecuencias de dichos eventos y en 2011 considera oportuno el uso del Etanol, no solo como parte de la mezcla en los combustibles, sino también como una actividad que diversificaría la producción nacional y derivada de ello el incremento del empleo de manera significativa coadyuvando a disminuir la compra de combustible importado y de paso mitigar los gases de efecto invernadero.


Historia de los Combustibles

El siguiente cuadro revela, de manera resumida, la entrada en escena de los distintos combustibles.

Desde el uso del aceite de Ballena, el Cacahuete y la Trementina (Aguarrás vegetal) hasta el uso del Etanol y los combustibles fósiles como parte de todas y cada una de las actividades económicas del planeta.



A partir del nuevo siglo, las alternativas al uso de combustibles fósiles se han incrementado exponencialmente y forman parte importante de la matriz energética de los países y por ello, Panamá entre 2011 y 2013 tomó la determinación de iniciar el uso del Etanol en la mezcla de combustibles, aún cuando en la práctica no se llevó a cabo.

Ventajas y Desventajas

Si utilizamos como herramienta de planificación un breve examen de las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) respecto a la producción de Etanol, podremos determinar si vale la pena o no adentrarnos no solo en usar este aditivo en la mezcla del combustible, sino en producir el mismo como una nueva actividad agroindustrial y lo que ello contribuye en la economía.

Veamos, de manera rápida, que nos depararía un FODA en este tópico:

Fortalezas: Inversión en las áreas agrícolas. Empleos masivos directos e indirectos en áreas rurales. Diversificación de las actividades económicas. El precio del litro de combustible podría ser más barato. Limitas la migración de personas del campo a la ciudad en búsqueda de empleo.

Oportunidades: No hay inversión en esa actividad y se crea una nueva actividad económica. La salida de divisas por la compra de combustibles disminuye en un porcentaje significativo generando ahorros. Se mitiga la generación de gases de efecto invernadero por el uso de combustibles fósiles, ya que la materia prima es biodegradable. Aprovechamiento de una diversidad de desperdicios que podrían convertirse en materia prima para la generación de biocombustibles y así los vertederos de basura podrían ser manejados más eficientemente. 

Debilidades: en cuanto a su nivel calorífico el mismo es menor que el que genera el combustible fósil, pero los pequeños porcentajes en la mezcla no deben afectar el funcionamiento del vehículo.

Amenazas: Si las extensiones de terreno a utilizarse para la producción de etanol sustituyeran cultivos dedicados a la alimentación. Competencia por el uso del agua.

Desde mi punto de vista, la suma de los pro y contra a partir de este escueto FODA, me indican que la alternativa de sumar una nueva actividad económica gana por mucho.

                    

Ley 42-2011 y Ley 21-2013

La Ley 42 en su Artículo 14 “autoriza el uso del Bio-Etanol Anhidro como aditivo oxigenante en las mezclas de combustible en Panamá”.

El porcentaje inicial aprobado era del 2% en la mezcla a partir del 1 de abril de 2013, estableciendo un período de adaptación y transición para el uso de este componente en los combustibles vendibles en Panamá.

Dicha ley indicaba igualmente el incremento progresivo de la mezcla a 5% en 2014; 7% en 2015 y 10% en 2016, todo ello acorde a los avances tecnológicos.

Por otro lado, el Artículo 32 indicaba que, a partir de abril de 2013, todos los combustibles vendibles en Panamá deberán contener la mezcla, lo cual implicaba implícitamente su “obligatoriedad”.

Aprovechando el período de transición establecido en la Ley 42 de 2011, la misma es modificada por la Ley 21 de 2103 donde la mezcla inicial pasa del 2% al 5%, pudiendo incrementarse la misma hasta el 10%.

Esta modificación legislativa da lugar a que, en una primera etapa, el uso del Etanol Anhidro como mezcla en los combustibles se aplicara en una parte del territorio nacional y en 2014 se extendiera al resto del país.

Hoy, una vez más, la Asamblea Nacional como regente de las legislaciones aplicables en el país, debate sobre el uso del Etanol en las mezclas.

Llama poderosamente la atención que este tema, de novedoso no tiene nada, se debata 14 años después de la primera ley aprobada y sus modificaciones, como si el uso del Etanol jamás se hubiese utilizado como combustible o meramente como un aditivo oxigenante en la mezcla y que de paso ahorraría divisas por la compra de combustible y mitigaría las emisiones de carbono al ambiente.


De la Obligatoriedad

Si bien estos aspectos aparentan ser comprensibles para quienes debaten en la Asamblea Nacional, es la “OBLIGATORIEDAD” lo que pareciera no permitir el avance de una nueva ley que permitiría la aparición de una nueva actividad económica con los beneficios que la misma conlleva en cuanto a inversiones, empleo y mejora del medio ambiente.

Algunos diputados consideran que al consumidor no se le debe obligar a comprar combustibles con este componente, y por lo visto olvidan que este aspecto fue abordado en las primeras legislaciones aprobadas y qué, de revisar la información técnica existente, que es abundante, NO hay un solo país donde el uso de este aditivo, con excepción de Brasil que tiene un gran porcentaje de su parque vehicular que opera como Fuel Flexible opera 100% con etanol, quede a discreción del consumidor y como muestra de ello presentamos la siguiente tabla.


Si se le presta atención a este listado se podrá comprobar que la Obligatoriedad del uso del Etanol, independientemente de la materia prima de donde se obtenga, recae en la mayoría de las personas del orbe.

No existe esa discrecionalidad para que el consumidor, como esperan algunos diputados, puedan escoger si la mezcla contiene o no etanol en los combustibles.


Ahorros en la Economía

Una cosa es decirlo y otra poder ofrecer datos concretos sobre los ahorros que nuestra economía recibiría al utilizar la mezcla de Etanol en los combustibles que se consumen en Panamá.

Es importante recordar que Panamá no consume Petróleo. Nuestro consumo es de Derivados de Petróleo como Gasolina, Diésel, Jet Fuel entre otros, tal cual se aprecia en el siguiente cuadro.


Teniendo en cuenta esto, debemos realizar una serie de conversiones para establecer la cantidad de Derivados que se puede obtener de un Barril de Petróleo y así intentar estimar los posibles ahorros al utilizar determinado porcentaje de Etanol en la mezcla de combustibles que se consumen internamente, tal cual lo presentamos en el siguiente cuadro.

Considerando un precio del Barril de Petróleo de US$100, para facilitar el cálculo respectivo, el ahorro que obtendría Panamá al utilizar Etanol en los combustibles ascendería entre US$ 82 millones y US$164 millones anuales.


Reflexión Final

Los datos vertidos en este análisis deben dar a luces al lector a entender un poco mejor sobre el uso de Etanol, no solo como una simple mezcla en los combustibles utilizados en Panamá, sino lo que supone crear una nueva actividad económica en el país y los beneficios de inversiones de las magnitudes contempladas en el interior del país.

A todas luces, la información dispuesta destaca lo beneficioso de usar esta mezcla y sobre todo los ahorros que genera a la economía panameña y al consumidor.

Los dimes y diretes en la Asamblea Nacional sobre la obligatoriedad o no del uso de la mezcla en los combustibles quedan relegados como elementos fundamentales para retrasar o no apoyar una legislación de este tipo.

Si la decisión por parte de la Secretaría de Energía es detener la discusión por aspectos atinentes a la infraestructura o logística requerida para el uso oficial en las mezclas, pues esos elementos tienen mayor peso que cualquier otro aspecto que más que técnico parece clientelista.

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