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Vamos para el segundo mundial 

  • 3 mar
  • 5 Min. de lectura

Preparado por Lic. Rene A. De Gracia M.

Antes del desarrollo de este artículo, es conocido que el 25 de noviembre pasado el Club Plaza Amador ganó el torneo de clausura de la Liga Panameña de Fútbol; al hablar de su fundador León “Cocoliso” Tejada es menester señalar los esfuerzos realizados para fichar a talentosos jugadores en sus filas en esos primeros años de fundación del club. En esas décadas la obtención de la cédula de identidad personal era a los 21 años; varios de los jugadores eran menores de edad; Cocoliso se comprometía con los padres de familia de los chicos menores de edad contratados por los leones del Plaza, de irlos a dejar a sus hogares una vez terminadas las prácticas o el encuentro en horas de la noche. 

Si Cocoliso no podía, los llevaba a su casa el señor Santander Álvarez, desaparecido en octubre de 1965 cuando tomo una embarcación para dirigirse a Portobelo a pagar una promesa al Cristo Negro; el barco naufragó desapareciendo en este accidente marítimo. Santander era dueño de la cantina “Ambos Mundos”. Este señor en muchas ocasiones apoyaba económicamente a sostener a este importante club futbolístico. Tal vez  muchos desconocen que cuando la liga de fútbol de veteranos se jugaba en la cancha de Santa Rita en 1965, Cocoliso fue uno de sus jugadores estrellas, ganando el trofeo como mayor goleador.  Uno de sus goles emblemáticos fue realizado de chilena.

Otra persona que, aunque muchos seguidores de este club tengan diferencias con él, hay que tenerlo presente por el recate realizado cuando el club estuvo en su peor crisis Umesh Bhakta en 2011, en ese año el Club Plaza Amador había caído en una sima, pero llegó a obtener el subcampeonato y pudo emerger de su crisis.  

Si hablamos de fútbol en Panamá la historia es amplia; tal vez el fanático en general desconoce que en los juegos de la liga distritorial de fútbol de Panamá en  los primeros años de 1930, se realizaban los días domingos en el Parque Urracá; muchos de los jugadores de los distintos clubes de aquellos años eran emigrantes de las Antillas anglo y franco parlantes, españoles, italianos, alemanes, suramericanos nacidos en Chile, Ecuador, Perú; que habían venido a laborar en el canal y, los nacidos en el istmo. Al leer los periódicos de aquellos años nos pudimos percatar de que las noticias giraban en torno a las visitas realizadas por   los directivos de la liga distritorial al Palacio de las Garzas para invitar al acto inaugural al presidente de la República para que realizara el saque de honor. Eso se reflejó en el partido inaugural entre el Deportivo Roxy y Café Durán.

En los encuentros dominicales, los fanáticos de los distintos clubes participantes para asistir a ver los cotejos de los clubes de su preferencia lo hacían caminando por la antigua avenida Balboa, desde los barrios del Marañón, Chorrillo, San Miguel Calidonia y otros; tomando las tradicionales chivas que los dejaban en los alrededores del Hospital Santo Tomas, otra alternativa era tomar el tranvía bajándose en Vía España y la entrada de calle 43 y de ahí bajar caminando al Parque Urracá.  

Un anciano, que en aquellos años era un adolescente, me relataba que era común ver a un guardameta de origen jamaicano acostumbrado a no patear el balón; el saque lo realizaba puñeteándo la bola, que al ser golpeado caía en las proximidades de la cabaña contraria; también la liga distritorial se jugó en el Campo de juego del Instituto Nacional y el campo de juego de Santa Rita. En los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe fue inaugurado el estadio olímpico, llamado años después Juan Demóstenes Arosemena, utilizado para doble propósito, pista y campo, juegos de baseball, fútbol; este coliseo contaba con una cancha para el juego de Frontenis.  

Cabe hacer una pregunta ¿alguien recuerda la ubicación del campo de juegos de Barraza? En dicha cancha se jugaba las competencias de la tercera categoría de fútbol, además se practicaba baseball. Dicha cancha de juego fue utilizada para los entrenamientos de la selección de fútbol de nuestro país que participó en los IV juegos deportivos Centroamericanos y del Caribe; se había habilitado como ciudad olímpica al complejo escolar Centro Amador Guerrero (no sé por qué no se ha declarado monumento histórico). La responsabilidad de dirigir a nuestro team recayó en el uruguayo Romeo Parravicini con una vasta experiencia en la liga profesional del fútbol peruano, lo lamentable fue el breve lapso de tiempo que tuvo para adecuar a nuestro onceno representativo en estos compromisos internacionales. Una pregunta que deben hacerse los analistas es, si a este técnico, la Federación de Fútbol de Panamá y el Comité Olímpico panameño lo hubieran contratado por un periodo de un año antes de las competencias o seis meses antes. Lo seguro que hubiera estado disputando algunas de las tres medallas.

Un columnista de El Panamá América al observar las duras prácticas a que eran sometidos nuestros futbolistas, detalló lo siguiente: “Muy pocos seleccionados olímpicos gozan de un entrenamiento hecho de manera tan entusiasta y eficiente como los del fútbol que dirige el afamado profesional uruguayo Romeo Parravicini.

Todas las tardes en el campo de Barraza se ven en sus sesiones de entrenamiento bajo las hábiles enseñanzas del suramericano, no circunscribiéndose el adiestramiento de los muchachos solo en las técnicas modernas del juego, que tan popular se está haciendo en nuestro medio, sino que la condición física de cada jugador es parte esencial del cuidado de “Parra”.

El cree que Panamá hará un lúcido papel en los juegos del próximo mes, y aunque eso no es lo esperado por la mayoría de los fanáticos nacionales, Panamá piensa con su gran optimismo mantenerlos en las condiciones necesarias para que soporten los fuertes compromisos que tendrán los muchachos en los juegos decisivos de las competencias. 

El entrenamiento, en verdad es bastante fuerte, pero manteniéndose a los muchachos bien cuidados y alimentados, es seguro que se les hará mejor beneficio a sus condiciones físicas y podrán asimilar con más comodidad las enseñanzas del coach.”

En dicho torneo participaron un total de seis países; Panamá, México, Costa Rica, Colombia, El Salvador, y Venezuela. La medalla de oro fue obtenida por México, la de plata por Costa Rica y bronce la obtuvo Colombia. 

Un detalle que se le escapa a los fanáticos de este deporte que en 1935, antes del inicio de los III Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron San Salvador, es que en este país el fútbol se quería eliminar como deporte de estas competencias regionales, debido a que varios países convocaban a algunos profesionales y supuestamente en estas competencias deberían participar atletas aficionados  en sus selecciones, pero uno de los votos decisivos a favor para que el fútbol continuará como deporte competitivo regional en estos juegos y en los siguientes fue el del Comité Olímpico de Panamá, cuyo delegado participante en  esas reuniones fue Don Roberto Francisco Chiari quien décadas después fue mandatario de la República.  El balón pie panameño en esa época tuvo excelentes dirigentes como lo fueron José Antonio Molino y José Dominador Bazán.

Los panameños que asisten actualmente a los estadios a ver jugar a nuestros jugadores habrán cavilado lo que significó en los IV juegos centroamericanos y del Caribe la contratación del técnico uruguayo que había hecho carrera en Perú. 

Los historiadores alguna vez han analizado el significado de la declaración de guerra de Panamá en diciembre de 1941 a los países del eje para el fútbol, recuerden que las colonias de emigrantes italianos, alemanes fue recogida y enviada a campos de prisioneros bajo la jurisdicción de los Estados Unidos de América. Esto afectó considerablemente al desarrollo del fútbol en Panamá.

Concluyendo es importante seguir aquel pensamiento anónimo que dice. “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”.  

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