¡Vamos para el segundo mundial!
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Preparado por: Lic. René De Gracia.
Ahora mismo nuestra primera casa de estudios superiores está en plena efervescencia electoral, pero ninguno de los actuales candidatos para rector está a la altura de Dr. Octavio Méndez Pereira.
Leyendo los periódicos de principio de 1952, El Panamá América, en unas de sus noticias detalla la reunión celebrada en el despacho del rector de la universidad para unificar el apoyo a la postulación para el Nobel de Literatura de ese año al filólogo español Ramon Menéndez Pidal; la propuesta de apoyo había sido sustentada por el Jurista y miembro de la Academia Panameña de la Lengua Ricardo J. Alfaro. Nuestros letrados enviaron nota a Estocolmo recalcando el apoyo al escritor español, dicho apoyo no cuajó debido a que los suecos otorgaron dicho premio al escritor francés Francois Mauriac.
En Panamá en el año de 1951 se tuvieron que suspender los carnavales por la peste de polio que afectó a nuestro país. En febrero de ese año, se desarrolló en la ciudad capital la eliminatoria para participar en el primer campeonato Panamericano de Fútbol a celebrarse en Santiago de Chile, solo participaron tres países; Panamá, Costa Rica y Nicaragua. Otros países de la región no compitieron por temor a contagiarse. El día 27 de febrero de 1951, la selección de Panamá vence 2-0 a Costa Rica, el día 28 de febrero derrota a Nicaragua por marcador de 4-0, el día 4 de marzo el cotejo entre nuestro país y Costa Rica termina en un empate 1-1 y el último encuentro contra Nicaragua finalizó 6-2 a favor de los istmeños. Panamá logró su clasificación, esto fue un duro revés para la Suiza Centroamericana. Internacionalmente era la segunda histórica derrota tica contra Panamá. Lo seguro que, si la selección de fútbol de Panamá hubiera asistido a los sextos juegos Centroamericanos y del Caribe desarrollados en ciudad de Guatemala, Panamá igualmente los hubiera derrotado.
Creo personalmente que la envidia de las empresas de cigarrillos, las de ron, las cerveceras y de gaseosas que patrocinaban el béisbol profesional dejarían mal parado a sus seguidores si no apoyaban al béisbol aficionado.
Tal vez no querían que el pueblo panameño le recalcase que el fútbol con todo y sus limitaciones superaba al béisbol en torneos internacionales.
Las prácticas realizadas por nuestros jugadores preseleccionados y seleccionados que asistirían al torneo suramericano se efectuaban en el campo de Barraza. En una ocasión, se escuchó al Negro Martínez relatar el esfuerzo al que se veía abocado el profesor Rendoll Gómez a solicitar donaciones a los incipientes supermercados de la ciudad capital y a las empresas distribuidoras de alimentos para dispensarles a los jugadores que nos representarían internacionalmente de alguna merienda o refrigerio, también algunos moradores como trabajadores próximo al campo de Barraza, de sus limitados estipendio aportaban con algún activo líquido para su movilización, algunos conductores de buses no les cobraban el transporte y le aportaban con algún sencillo para que almorzaran algo.
Los juegos de cotejo de la selección nacional con las selecciones de otros países, no se realizaban porque no existía el aval; se organizaba un combinado con jugadores de equipos locales. El Panamá América en una de sus notas periodísticas relata que el “team” que jugó con la selección nacional era dirigido por el señor Miguel A. Rivas y las prácticas previas al juego de fogueo fueron realizadas en el campo de fútbol del Instituto Nacional. Muchos miembros de la selección nacional no pudieron asistir a esta competencia deportiva debido a que las empresas donde laboraban no les concedieron el permiso; es digno mencionar que los jugadores que se vieron afectados por esta medida antideportiva fueron los futbolistas Francisco Ponce, Antonio Morales y Antonio Laffif.
Los viáticos otorgados a nuestros seleccionados para el viaje al país austral fueron de un adelanto en cheque de veinticinco balboas y un restante de cuarenta y dos balboas que sería entregado en Santiago de Chile. La delegación deportiva estuvo integrada por Francisco Ditrani presidente de la Federación de Fútbol de Panamá, el profesor Oscar Rendoll Gómez, Temístocles Molina asistente del director, el médico de la selección fue el doctor Juan Nicosia, masajista, Manuel Flores, el periodista que viajó para cubrir los distintos enfrentamientos fue Guillermo Rolla entre otros. Como este capítulo de la historia es poco conocido señalamos que la delegación panameña para esta competencia no tuvo el privilegio de viajar en avión, los precios de los boletos estaban por las nubes para llegar a ese país austral el viaje se realizó en barco. La selección panameña hizo esta travesía a través de la nave Americo Vespucio. Las prácticas diarias de los jugadores se realizaban en la cubierta del Barco. Esta nave antes de llegar a Valparaíso atracó en los puertos de Buena Aventura, Callao y Valparaíso.
En el primer Panamericano de fútbol nuestro onceno “amateur” tuvo la experiencia de enfrentarse a jugadores profesionales de Uruguay (campeón mundial de 1950 y de Brasil subcampeón de dicho torneo) Chile, Perú y México.
La selección panameña jugó contra las selección, chilena el día 16 de marzo concluyendo el mismo 6-1, el 23 de marzo la selección peruana vence a la istmeña por marcador 7-1, el 6 de abril la derrota contra Uruguay fue 6-1, el 10 de abril México nos supera con un marcador de 4-2, el trece de abril Brasil vence a Panamá por marcador de 5-0 y finaliza la participación istmeña. El gigante la CONCACAF México, en ese torneo su papel lo puedo catalogar de ridículo, tuvo que hacer un esfuerzo para poder doblegar a nuestra humilde selección.
Es interesante la apreciación de la prensa chilena con la humilde selección istmeña el día 27 de marzo El Panamá América reproduce un artículo a tres columnas que lo podemos resumir de la siguiente manera:
“La derrota de Panamá en el campeonato es algo perfectamente calculado.
Cuando regresen a su suelo patrio llevarán un rico caudal de conocimientos. Aprender que lo indispensable es dominar el balón para luego darle la dirección que se quiere. Es preciso que asistan regularmente a torneos de esta índole. Dice la prensa chilena.
La derrota de los panameños era algo que estaba perfectamente calculado. Es cierto que no se conocía la potencialidad de los simpáticos morenitos, pero se sabía que podían ser muchos, dado que venían de un país en el que el fútbol no es un deporte popular. Amén de esto, había muchas otras razones para pensar que no podían constituir un peligro serio para el conjunto chileno. Los muchachos son “amateurs” en su totalidad. El béisbol, baloncesto y boxeo son deportes de mucho más arrastre que el fútbol en Panamá.
Es más ninguno de los goles fue tan aplaudido como el conquistado por los negritos.
Esto lo debe hacer reflexionar seriamente en el futuro de su fútbol.
Son todos muchachos jóvenes con voluntad a toda prueba y, sobre todo, son excelentes deportistas. Puede perfectamente colocarse a la altura de los mejores siempre que se esmeren por hacerlo. Este campeonato Panamericano está hecho a la medida para que ellos asimilen conocimiento que luego le servirá de mucho. Seguramente Perú les va a ganar el domingo y después los otros equipos que intervienen por “score” abultados, incluso, pero esto no es importante para ellos.
El continuo roce internacional da la experiencia que no puede adquirirse en competencias locales. A excepción de los juegos del Caribe, los panameños no habían salido nunca a competencias internacionales, lo que indudablemente los ha perjudicado para progresar en la medida que ellos desean. Este contraste frente a los chilenos ni con mucho, amilanarlos. Es preciso que continúen en un sendero de progreso que los lleve a participar con cierta posibilidad en futuras competencias con otros países. No deben olvidar que los chilenos están alternando desde hace mucho tiempo con los patrones del futbol mundial, y que están acostumbrados a colocar en amarillo aprietos aun a los más pintados”.
Este análisis de la prensa deportiva chilena demuestra que al fútbol panameño le faltaba cooperación, no solo nacional sino internacional, para el gran salto hacia adelante. Siempre hemos tenido el recurso humano con un biotipo tipo regional envidiable para demostrar que podíamos ser una potencia en el balompié pie. Recordemos la frase de Valdano. “Tratar bien el balón es tratar bien al aficionado”.



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