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Abuso digital: casi la mitad de los usuarios ya fue víctima, pero pocos lo reconocen

25 ago
3 min de lectura

(Financiero News-Panamá) Un estudio global revela que 46% de los participantes sufrió al menos una manifestación de abuso facilitado por la tecnología durante el último año, mientras apenas 32% entiende correctamente el concepto, una brecha que muestra cómo el acoso, la vigilancia, la exclusión, la suplantación de identidad y la exposición de datos personales se han normalizado en la vida digital.

La investigación, realizada entre 7,600 personas de 19 países, por Kapersky, advierte que estas agresiones ya no ocurren únicamente en redes sociales o mensajes aislados. El abuso tecnológico se está trasladando a teléfonos inteligentes, plataformas digitales, servicios en línea y aplicaciones de uso cotidiano, convirtiendo herramientas diseñadas para conectar a las personas en mecanismos de control, intimidación y vigilancia.

El informe muestra que las víctimas no suelen enfrentar un solo episodio, sino una secuencia de agresiones. Quienes reportaron haber sufrido abuso digital enfrentaron, en promedio, casi tres formas distintas de ataque. El 17% señaló bloqueos o exclusiones deliberadas con intención de causar daño, el 15% recibió mensajes ofensivos o agresivos, cerca del 9% sufrió acoso digital y 5% fue víctima de doxxing, práctica que consiste en publicar datos personales para intimidar, hostigar o dañar a una persona.

La alerta más grave está en el crecimiento de un mercado clandestino de espionaje digital. Kaspersky identificó en foros de la dark web servicios de doxxing con precios que van desde US$50 hasta US$4,000, además de herramientas de stalkerware diseñadas para vigilar teléfonos y acceder de forma remota a información privada.

Este tipo de software puede instalarse de manera oculta y monitorear ubicación, mensajes, llamadas, fotografías, historial de navegación y otras actividades del dispositivo sin que la víctima lo note. En la práctica, permite conocer rutinas, anticipar desplazamientos, revisar conversaciones privadas y ejercer presión o control sobre una persona, lo que convierte al celular en una herramienta de vigilancia permanente.

El problema ya tiene escala global. Kaspersky reportó más de 34,000 usuarios afectados entre 2024 y 2025, con lo que el acumulado de los últimos cinco años llegó a 127,000 víctimas. En ese período, la compañía detectó 33 nuevas familias de stalkerware y casos en más de 160 países. En América Latina, Brasil aparece entre los tres países con mayor número de usuarios afectados en 2025, junto con Rusia e India.

Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor para América Latina en Kaspersky, advirtió que muchas de estas conductas se confunden con conflictos cotidianos, cuando en realidad pueden constituir formas de violencia. Controlar la ubicación de otra persona, revisar sus dispositivos, excluirla de espacios digitales o difundir información personal son prácticas que pueden escalar hacia acoso, intimidación y control psicológico.

Para Panamá, la lectura es directa: la ciberseguridad ya no es solo un tema de empresas, bancos o gobiernos. También es un asunto de protección personal. En un país cada vez más conectado, donde el celular concentra conversaciones, pagos, redes sociales, ubicaciones, fotografías y datos privados, la vigilancia digital puede convertirse en una extensión del acoso, la violencia doméstica o el abuso de confianza.

Kaspersky recomienda atender señales como consumo acelerado de batería, aumento inesperado en el uso de datos, aplicaciones desconocidas o activación de fuentes desconocidas en el dispositivo. La compañía también advierte que, si se sospecha que el stalkerware fue instalado por una persona agresora, no debe eliminarse de inmediato sin apoyo especializado, porque podría alertar al agresor y aumentar el riesgo para la víctima.

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