América Latina gana peso estratégico en minerales críticos, pero tiene desafíos
- 17 jul
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Actualizado: hace 3 días

(Financiero News-Panamá) América Latina se consolida como una región clave en la nueva carrera global por minerales críticos, impulsada por la transición energética, la inteligencia artificial, los centros de datos, la electrificación y las aplicaciones de defensa; sin embargo, un informe de Moody’s Ratings advierte que sus ventajas naturales conviven con riesgos regulatorios, ambientales, sociales, de infraestructura y ejecución que pueden limitar la calidad crediticia de los proyectos.
El reporte señala que los minerales críticos dejaron de ser simples commodities sujetos a ciclos de precio y volumen para convertirse en activos estratégicos dentro de las cadenas globales de suministro. Esta transformación aumenta la importancia de América Latina, una región con geología rica, costos competitivos, infraestructura minera establecida, experiencia operativa, mano de obra calificada y menor riesgo geopolítico frente a otras zonas productoras.
Moody’s destaca que la región posee cerca del 40% de las reservas globales de cobre y el 60% de los recursos de salmueras de litio, además de una oferta creciente de níquel, grafito y tierras raras. El cobre es considerado esencial para la electrificación, redes eléctricas, vehículos eléctricos, infraestructura de carga y energías renovables, mientras que el litio, el cobalto, el níquel y las tierras raras son piezas centrales para baterías, almacenamiento, turbinas eólicas, electrónica avanzada y centros de datos.
Pero el gran reto está en capturar más valor. Moody’s advierte que América Latina sigue siendo más fuerte en extracción que en refinación y procesamiento, mientras China domina entre 60% y 80% de la capacidad global de refinación de litio, cobalto, grafito y tierras raras, además de liderar la fabricación de celdas de batería. Esa dependencia expone a los productores latinoamericanos a volatilidad de precios y a una menor participación en los márgenes de la cadena global.
El informe también subraya que los proyectos de procesamiento downstream podrían mejorar márgenes, integración industrial y diferenciación crediticia, pero requieren capital intensivo, tecnología, energía, agua, logística, permisos estables y socios estratégicos. Los proyectos con contratos de compra a largo plazo, bajos costos, balances sólidos y apoyo regulatorio serán los mejor posicionados para resistir ciclos de mercado y atraer financiamiento.
Para Panamá, la lectura es relevante aunque el país no aparezca como gran productor regional en el informe: la discusión sobre minerales críticos conecta directamente con logística, puertos, canal, energía, financiamiento, seguridad jurídica y decisiones sobre el futuro de la minería. En una economía que aspira a ser hub regional, el país tiene una oportunidad no solo en la extracción de recursos, sino en servicios vinculados a transporte, financiamiento, comercio, trazabilidad, cumplimiento ambiental y conexión de cadenas de suministro. También es vital ante el debate sobre el futuro de una importante mina de cobre.
La lectura de fondo es que América Latina tiene una oportunidad histórica para pasar de proveedora de materias primas a actor estratégico en la nueva economía energética y tecnológica. Pero esa oportunidad no está garantizada: dependerá de reglas claras, institucionalidad, licencia social, infraestructura, capacidad de procesamiento y decisiones de Estado que permitan convertir recursos naturales en inversión, empleo, valor agregado y mayor competitividad regional.



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