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Cuestionan generación eléctrica obligada y piden independencia del CND

  • hace 4 horas
  • 3 min de lectura

(Financiero News-Panamá) El Centro Nacional de Despacho quedó en el centro de una advertencia clave sobre el mercado eléctrico panameño: la llamada generación obligada, que fuerza a ciertas plantas a producir energía por razones operativas y no por mérito económico, que estaría distorsionando el precio spot, enviando señales confusas a los inversionistas y aumentando la presión sobre el CND para sostener precios artificialmente bajos en lugar de priorizar plenamente la confiabilidad del sistema. Vea su intervención en el Foro.

Eduardo de la Guardia, socio de la firma ETS, dijo durante el Foro del Mercado Eléctrico 2026, organizado po Financiero News, que el mercado ocasional o spot debe ser la principal referencia para orientar nuevas inversiones eléctricas. Ese precio marginal permite saber cuándo el sistema necesita más generación, cuánto cuesta realmente abastecer la demanda y bajo qué condiciones un generador puede vender excedentes o comprar energía ante una falla. Pero si esa señal se altera, el mercado pierde transparencia y los inversionistas dejan de tener una brújula clara para decidir si entran o no al sector.

Una de las principales distorsiones, según De la Guardia, proviene de la generación obligada. Este mecanismo puede activarse por seguimiento de la demanda, cuando el consumo real supera lo previsto por las distribuidoras; por “miedo operativo”, cuando se ordena generar en zonas críticas como Colón ante el temor de fallas en transmisión; o por restricciones de red, cuando una planta debe operar porque el sistema no permite trasladar energía más barata desde otra zona.

El problema es que esa energía obligada tiene un costo real para el sistema, pero no siempre queda reflejada en el precio oficial del spot. De la Guardia explicó que hoy existen dos cálculos paralelos: un predespacho con restricción, que incluye las plantas que realmente operan y deben ser pagadas a su costo; y un predespacho sin restricción, que arroja un precio teórico más bajo al ignorar parte de las limitaciones operativas.

Esa diferencia crea lo que el experto considera un precio ficticio. Para el inversionista, el mercado muestra un precio spot bajo; pero, en la práctica, el costo de operar el sistema puede ser mucho más alto. La consecuencia es una señal económica confusa: las nuevas inversiones pueden parecer innecesarias o poco competitivas, aunque el sistema sí requiera capacidad, respaldo y generación eficiente.

La distorsión también golpea las licitaciones de largo plazo. Si el precio spot se mantiene artificialmente bajo para proteger a la demanda, las ofertas de nuevos proyectos pierden atractivo frente a ese precio teórico. Esto puede provocar que las distribuidoras queden con menor cobertura contractual y más expuestas al mercado ocasional, generando un círculo vicioso: menos contratos, más exposición al spot y mayor presión sobre el CND para contener los precios.

De la Guardia describió este escenario no como un “corralito” de precios, sino como una “arena de toros”, donde no hay suficiente claridad sobre a qué precio se compra o se vende la energía. A su juicio, esa incertidumbre afecta la confianza del capital serio, porque ningún inversionista de largo plazo toma decisiones millonarias en un mercado donde la señal de precio no refleja con precisión la realidad técnica del sistema.

El especialista también vinculó estas distorsiones con la gestión de los embalses. Advirtió que, por presión política para evitar aumentos tarifarios, se puede terminar turbinando agua en exceso en lagos como Fortuna y Bayano para bajar el precio spot de corto plazo, en vez de conservar reservas hídricas ante riesgos climáticos como El Niño. En mayo, señaló, las reservas de energía almacenada en ambos embalses llegaron a niveles inferiores a 12 días de generación, aunque posteriormente se recuperaron de forma parcial.

Frente a este panorama, De la Guardia propuso independizar totalmente el CND de la estructura de ETESA. Su planteamiento es que el despacho de carga debe operar con autonomía técnica, presupuesto propio, personal especializado y herramientas tecnológicas modernas, sin presiones administrativas o políticas que condicionen sus decisiones.

Un CND independiente, según el experto, podría priorizar la seguridad del suministro, la confiabilidad y la planificación climática por encima de decisiones orientadas únicamente a contener el precio inmediato de la energía. También permitiría avanzar en medidas de seguridad operativa, como una sede alterna de respaldo para garantizar la continuidad del despacho ante incendios, huelgas, fallas mayores o desastres naturales.


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