Moody’s insiste en que mina de Cobre Panamá es variable clave para grado de inversión
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(Financiero News-Panamá) Moody’s Ratings puso nuevamente a Cobre Panamá en el centro de la evaluación soberana del país, al advertir que el futuro de la mina será determinante para definir si Panamá mantiene o no el grado de inversión.
El vicepresidente de Moody’s Ratings, Jaime Reusche, señaló que la mina puede ser “muy positiva o extremadamente negativa” para el perfil fiscal panameño, porque una reapertura podría generar mayores ingresos fiscales, mientras que un cierre prolongado podría elevar el riesgo de arbitraje internacional y costos para el Estado.
Según Reusche, el escenario minero no tiene un punto intermedio claro para la calificación del país. Si la mina no reabre, es altamente probable que la empresa recurra a un arbitraje internacional, con un impacto potencial elevado sobre la deuda y las finanzas públicas si Panamá pierde el litigio.
El otro escenario es una reapertura bajo nuevas condiciones. En ese caso, Panamá podría recibir mayores aportes fiscales, especialmente por regalías, que en el pasado representaban entre 0.3% y 0.4% del PIB. Con precios del cobre más altos y una eventual renegociación contractual, Moody’s considera que los ingresos podrían aumentar y fortalecer la sostenibilidad fiscal del país.
Pero la mina no es la única preocupación. Reusche también advirtió que Panamá aún no ha implementado reformas estructurales de fondo en áreas como educación y asignación de salarios en el sector público, medidas que Moody’s considera necesarias para mejorar el perfil fiscal. La calificadora evalúa principalmente dos variables: la reducción del déficit y la estabilización de la deuda.
En el lado positivo, Moody’s observa confianza en que la deuda panameña pueda estabilizarse entre finales de 2026 y principios de 2027. Sin embargo, la falta de reformas estructurales y la indefinición sobre el futuro de Cobre Panamá mantienen abierta la perspectiva negativa. Reusche afirmó que la mina es la “variable X” dentro de la evaluación de Panamá y que su desenlace definirá cómo se resuelve la pregunta central: si Panamá sigue siendo o no un país con grado de inversión.
La calificadora reconoce avances en la estabilización de la deuda, pero sigue mirando con cautela la capacidad del país para ejecutar reformas y resolver el mayor riesgo fiscal contingente: la mina. Para los mercados, la señal es clara: Panamá todavía conserva una ventana para defender su calificación, pero esa ventana depende de decisiones concretas.



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