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Tarjetas de crédito en Panamá cobran hasta 27.12%, una posición media en la región

  • hace 14 horas
  • 3 min de lectura

(Financiero News-Panamá) Las tarjetas de crédito en Panamá alcanzan tasas de interés de hasta 27.12% anual, pero en el comparativo regional el país registra una tasa promedio de 22.26%, por debajo de mercados como Perú, República Dominicana, Guatemala, El Salvador, México, Costa Rica, Chile, Honduras y Estados Unidos.

Panamá no aparece entre los países más caros de la región en tarjetas de crédito, pero para los consumidores sigue siendo un financiamiento costoso si mantienen saldos pendientes mes a mes.

Según el Estudio Comparativo de Tarjetas de Crédito y Financiamiento de agosto de 2026 de la Acodeco elaborado en cumplimiento de la Ley 81 de 31 de diciembre de 2009, se recomienda a los consumidores comparar cuidadosamente las condiciones antes de adquirir una nueva tarjeta o mantener la que actualmente poseen.

Durante la primera semana de agosto de 2026, las tarjetas Visa o Mastercard Clásica, Esencial o Standard registraron tasas entre 15% y 27.12%. En las tarjetas Cash Back Clásica o Tradicional, las tasas oscilaron entre 13.50% y 26.49%. Para las tarjetas Empresarial, Corporativa o Corporate, el rango fue de 0% a 23.50%, dependiendo del producto y la entidad emisora.

En los segmentos de mayor categoría, las diferencias también son amplias. Las tarjetas Dorada, Oro o Gold reportaron tasas desde 13% hasta 26.52%, mientras que las tarjetas Platino o Platinum mostraron tasas entre 11.50% y 27.12%. Esto demuestra que una tarjeta de mayor categoría no necesariamente implica un menor costo financiero para el usuario.

La comparación regional presentada por la Asociación Bancaria de Panamá y FELABAN muestra que Panamá se ubica con una tasa de 22.26% en tarjetas de crédito. Ese nivel está por debajo de Perú, con 72.99%; República Dominicana, con 60%; Guatemala, con 59.40%; El Salvador, con 46.43%; México, con 38.50%; Costa Rica, con 31.10%; Chile, con 28%; Honduras, con 27.30%; y Estados Unidos, con 25.99%.

Sin embargo, Panamá se mantiene por encima de países como Ecuador, que registra 15.87%, y Paraguay, con 18.64%. Esto coloca al mercado panameño en una posición intermedia: no lidera las tasas más altas, pero tampoco ofrece el crédito de tarjeta más barato de la región.

Acodeco recordó que la tasa de interés no es el único costo que debe mirar el consumidor. La anualidad también puede representar una carga importante. El estudio muestra tarjetas con anualidad de US$0.00, pero también productos que superan los US$100.00 al año, dependiendo del tipo de tarjeta y de la entidad emisora.

Entre las anualidades más altas reportadas figuran US$160.50 en tarjetas Empresarial, Corporativa o Corporate, US$155.00 en tarjetas Platino o Platinum y US$115.00 en tarjetas Dorada, Oro o Gold. En las tarjetas Clásica, Esencial o Standard, las anualidades van desde US$0.00 hasta US$98.00, mientras que en las Cash Back Clásica o Tradicional oscilan entre US$40.00 y US$84.00.

La entidad también recomienda revisar otros cargos asociados, como seguros contra fraude, seguro de desgravamen, pagos atrasados, sobregiros y adelantos en efectivo. Estos costos pueden elevar el monto final que paga el consumidor, especialmente cuando utiliza la tarjeta como mecanismo de financiamiento recurrente y no como medio de pago de corto plazo.

El estudio también señala que los consumidores deben evaluar los beneficios que ofrece cada tarjeta, como acumulación de puntos, millas o devolución de dinero mediante cash back. Pero esos incentivos solo generan valor real si el usuario paga a tiempo, evita financiar saldos elevados y compara si los beneficios compensan los costos financieros y administrativos.

La conclusión es que las tarjetas de crédito siguen siendo una herramienta útil, pero cara si se usan para endeudamiento permanente. Panamá muestra tasas más bajas que varios países de la región, pero niveles de hasta 27.12% anual y anualidades superiores a US$150 obligan a los consumidores a comparar antes de decidir. En un entorno de alto costo de vida, la diferencia entre una tarjeta bien escogida y una mal administrada puede convertirse en ahorro financiero o en una deuda difícil de controlar.

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