Moody’s advierte que El Niño presionará agua, energía y Canal de Panamá hasta 2027
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(Financiero News-Panamá) Panamá aparece entre los países de América Latina expuestos a un fenómeno de El Niño intenso entre 2026 y 2027, que alterará los patrones de lluvia, reducirá la disponibilidad de agua y puede generar presiones sobre la generación hidroeléctrica, los embalses y la operación del Canal de Panamá, según una visualización de Moody’s Ratings.
El reporte advierte que el evento climático modificará de forma considerable las precipitaciones hasta principios de 2027, afectando especialmente a países que dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica.
La señal más sensible para Panamá está en el agua. Moody’s identifica al país dentro del mapa regional de zonas con riesgo de condiciones más secas y señala de forma directa que los déficits de precipitaciones afectan considerablemente el Canal y el embalse. Esto coloca al país frente a un riesgo económico estratégico, porque el agua no solo es clave para consumo humano y generación eléctrica, sino también para el funcionamiento de su principal activo logístico.
El informe muestra que Panamá forma parte del grupo de países donde la matriz eléctrica mantiene una participación relevante de la hidroenergía, junto con otras fuentes como gas natural, solar, eólica y térmicas. Moody’s destaca que países como Colombia, Brasil y Perú son los más expuestos por su dependencia hidroeléctrica, pero Panamá también aparece dentro del análisis regional por la variabilidad de su generación hidroeléctrica y por el impacto que una menor disponibilidad de agua puede tener sobre embalses y operación canalera.
La advertencia también tiene una lectura energética. Cuando las lluvias disminuyen y baja la generación hidroeléctrica, los sistemas eléctricos suelen depender más de otras fuentes, especialmente gas natural y generación térmica, lo que puede aumentar costos y volatilidad. Moody’s señala que los precios de la energía durante El Niño pueden ser muy volátiles, dependiendo de los precios y la disponibilidad del gas.
Para Panamá, esto implica un doble desafío. Por un lado, el país debe asegurar agua suficiente para la población, la producción y el Canal. Por otro, debe proteger la estabilidad del sistema eléctrico si la generación hidroeléctrica se reduce por menor disponibilidad hídrica. En una economía donde la logística, el comercio, los servicios y la industria dependen de energía confiable y costos competitivos, un choque climático prolongado puede convertirse en presión sobre tarifas, operación empresarial y competitividad.



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