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Panamá actualizará su Plan Energético al 2040 con foco en interconexión, electrificación rural y consumidor

  • hace 4 horas
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(Financiero News-Panamá) Panamá inició la actualización de su Plan Energético Nacional, una hoja de ruta que definirá las decisiones de inversión, infraestructura, regulación y transición energética del país hasta el año 2040, en momentos en que el sistema enfrenta retos de demanda, acceso, costos, resiliencia climática e integración regional.

El proceso fue puesto en marcha durante el Taller de Consulta Técnica organizado por la Secretaría Nacional de Energía, con la participación del ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac.

Orillac calificó el momento como decisivo para el futuro energético de Panamá y anunció que, en las próximas semanas, la consulta llegará a cada provincia mediante foros regionales que incorporarán la participación de instituciones públicas, academia, sector privado, cooperación internacional y sociedad civil. La señal del Gobierno es que la planificación energética no se construirá solo desde la capital, sino también desde las necesidades reales de los territorios.

El ministro vinculó la actualización del plan con dos prioridades expresas del presidente José Raúl Mulino: avanzar en la interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia y ampliar la electrificación rural. Este último punto es clave, porque el Gobierno busca llevar el servicio eléctrico a más de 50 mil familias panameñas que todavía no tienen acceso al sistema eléctrico nacional.

La actualización del Plan Energético Nacional cuenta con respaldo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Unión Europea. La representante del Grupo BID en Panamá, Gloria Lugo, explicó que el organismo acompaña a la Secretaría Nacional de Energía en la realización de talleres provinciales y comarcales, con el objetivo de que la planificación incorpore la realidad de cada territorio.

El cierre de la jornada estuvo marcado por un panel de expertos del sector energético, moderado por el secretario Rodrigo Rodríguez. El consenso fue que Panamá ha avanzado en la descarbonización de buena parte de su matriz eléctrica, pero todavía enfrenta desafíos urgentes en confiabilidad, acceso, costos, información al usuario, integración regional e infraestructura.

El doctor Víctor Urrutia planteó que el país puede seguir avanzando en descarbonización sin necesariamente asumir sacrificios económicos excesivos. Su mensaje apunta a una discusión central para Panamá: cómo acelerar la transición energética sin encarecer el servicio, afectar competitividad o comprometer la seguridad del suministro.

Por su parte, Carmen Urízar puso al consumidor en el centro del debate. Señaló que la política energética debe girar alrededor de garantizar que el usuario tenga acceso a energéticos asequibles. Esta visión introduce un punto clave: la transición energética no solo debe medirse por generación renovable o infraestructura, sino también por el impacto en la factura, la calidad del servicio y la capacidad de los hogares y empresas para acceder a energía confiable.

En la escala regional, el doctor Fernando Aramburu Porras destacó que Panamá no debe verse como un mercado limitado a cuatro millones de personas, porque la integración eléctrica regional permite ampliar escala y compensar debilidades propias. Esa idea fue respaldada por Matteo Banti, jefe de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea, quien sostuvo que una interconexión entre países puede dar mayor estabilidad y firmeza a la matriz energética de la región.

El director nacional de Electricidad de la ASEP, Jorge Billingslea, cerró el panel con un llamado a fortalecer la información al usuario. Señaló que es necesario capacitar al cliente sobre sus derechos y deberes, y poner en sus manos herramientas, como aplicaciones, para que pueda conocer y mejorar su consumo eléctrico.

La lectura de fondo es que Panamá está entrando en una etapa donde la planificación energética ya no puede limitarse a producir más electricidad. El país necesita decidir cómo garantizar energía suficiente, limpia, confiable y asequible; cómo conectar territorios que aún están fuera del sistema; cómo integrar el mercado regional; cómo proteger al consumidor; y cómo atraer inversión para infraestructura, transmisión, tecnología y nuevas fuentes de generación.

La conclusión es que el Plan Energético Nacional al 2040 será una prueba estratégica para Panamá. Si logra convertir la consulta técnica en decisiones concretas, el país podrá fortalecer su seguridad energética, reducir brechas de acceso, mejorar competitividad y aprovechar la interconexión regional. Pero si el proceso queda solo en diagnóstico, Panamá seguirá enfrentando los mismos riesgos: comunidades sin electricidad, usuarios con poca información, infraestructura bajo presión y una matriz que necesita ser más resiliente frente al cambio climático y al crecimiento de la demanda.

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