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Panamá debe competir por certeza, sustancia y conectividad fiscal

hace 6 horas
2 min de lectura

(Financiero News-Panamá) Panamá debe redefinir su estrategia de competitividad fiscal internacional y pasar de un modelo basado principalmente en tasas, exenciones e incentivos a uno sustentado en certeza jurídica, sustancia económica y mayor conectividad con los principales mercados de inversión, planteó Desirée Esáa, Socia de Impuestos de EY, durante su exposición en el Foro Tributario 2026, organizado por Financiero News.

Bajo el concepto “Beyond Tax Rates”, explicó que para los inversionistas ya no es suficiente conocer cuánto pagarán en impuestos, sino tener claridad sobre las reglas que enfrentarán al entrar al país, durante sus operaciones, al resolver una controversia y eventualmente al retirar su inversión.

Esáa destacó que los estándares internacionales impulsados por la OCDE colocan la certeza y la previsibilidad entre los elementos centrales para atraer inversión transfronteriza. En ese nuevo escenario, los incentivos fiscales siguen teniendo importancia, pero deben ir acompañados de estructuras corporativas con presencia económica real, toma efectiva de decisiones, personal, activos, funciones y riesgos asumidos desde Panamá. Esto implica dejar atrás estructuras meramente formales o “de papel” y demostrar que la renta atribuida al país responde a una actividad económica genuina.

La especialista señaló que esta exigencia de sustancia debe complementarse con una red efectiva de Convenios para Evitar la Doble Imposición. Mientras la sustancia económica permite determinar si una actividad justifica que determinada renta sea atribuida a Panamá, los convenios definen qué país tiene potestad tributaria, reducen riesgos de doble imposición y establecen mecanismos para solucionar controversias entre administraciones fiscales. También aportan claridad sobre temas como residencia fiscal y establecimiento permanente.

Panamá cuenta actualmente con 17 convenios tributarios firmados, una de las redes más amplias de Centroamérica, pero persiste una brecha importante frente al origen real de la inversión extranjera. Al analizar el stock de inversión extranjera directa de 2024, proveniente principalmente de países como Estados Unidos, Colombia, Barbados, Suiza, España, México y Reino Unido, Esáa advirtió que Panamá no mantiene convenios con seis de sus diez principales países emisores de inversión, lo que evidencia la necesidad de pasar de una política de acumulación de tratados a una estrategia de conectividad enfocada en los socios económicos más relevantes.

En materia de transparencia, Panamá ha avanzado en la adopción de mecanismos de intercambio de información tributaria, tanto automático como a requerimiento, aunque todavía enfrenta desafíos frente a evaluaciones internacionales. A nivel interno también persisten zonas de incertidumbre regulatoria, entre ellas la aplicación de determinadas obligaciones a entidades sujetas al régimen de sustancia económica, un elemento que puede afectar precisamente la certeza que busca el inversionista.

La conclusión planteada durante el Foro Tributario 2026 es que la próxima etapa de la competitividad fiscal panameña no dependerá simplemente de cobrar menos impuestos. El desafío será ofrecer un ecosistema donde el capital internacional encuentre reglas previsibles, estructuras con sustancia económica real y una red de convenios alineada con los países que realmente invierten en Panamá.

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