El presupuesto general del Estado como hoja de ruta planificada o lista de deseos
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Por: Víctor Cruz
Economista
Introducción
¿Es el Presupuesto General del Estado (PGE) la hoja de ruta planificada del Gobierno Nacional o solo es una lista de Ingresos y Gastos vertidos a lo largo y ancho de la estructura gubernamental actual?
Esta es la pregunta que muchos se hacen cuando el Órgano Ejecutivo presenta ante la Asamblea Nacional el proyecto de Presupuesto en el cual se muestra el accionar del gobierno para el próximo año.
Son reales las expectativas contempladas en dicho proyecto o son las ilusiones a la que aspira, año a año, cada una de las entidades públicas que constituyen la estructura administrativa del actual gobierno.
¿Por qué aumenta cada año? ¿Qué criterios se usan para incrementar el PGE? ¿Alcanzan los Ingresos para cubrir ese incremento? ¿Se disminuirán los Gastos para que los Ingresos soporten mejor la carga? ¿Por qué no se trabaja con un Presupuesto similar al año anterior, incluso porque no un PGE menor al del año pasado?
Para quienes entendemos algo de esto, éstas serían algunas de las preguntas que nos haríamos año a año al momento de presentarse el proyecto de PGE siguiente.
¿Qué es el PGE?
Etimológicamente, la palabra Presupuesto está compuesta de dos partes: la primera, el prefijo “PRE” que quiere decir “ANTES DE”, y la segunda “SUPUESTO” que significa “SUCESO”, por lo cual, un Presupuesto es aquello que se organiza con anterioridad a que suceda.
Siguiendo al pie de la letra esta definición, el PGE viene a ser la organización previa de las acciones que un Gobierno pretende realizar en un año, cuantificadas en Gastos y la forma de costearlos vía los Ingresos Estimados que se aspira a recaudar.
Acorde a las declaraciones realizadas por el Ministro de Economía y Finanzas, el PGE-2027 se incrementará en un poco más de US$400 millones.
Me pregunto que tanto se han incrementado los Ingresos para costear las acciones previstas en cada entidad o simplemente los mismos no alcanzan y la diferencia se cubre con Deuda Pública, como pasa generalmente.
Año a año, nuestro presupuesto ha venido en creciendo fuertemente, sin embargo, el respaldo para hacerlo realidad es otra cosa.
Este año el PGE muestra un cambio sustancial de acuerdo a la presentación realizada por el Ministro del ramo cuando manifiesta que el Servicio de la Deuda contemplada en el mismo será un tercio (1/3 o un 33%) más bajo que años anteriores, constituyéndose ese hecho en algo histórico en este país.
Es decir, que el pago de Intereses y Capital de nuestra Deuda Pública, por cada dólar a pagar por el servicio de la deuda respectivo será 33 centésimos menos, o sea que por cada dólar del servicio de la deuda se pagará 66 centésimos, al menos para el período 2027.
Veamos los ejercicios presupuestarios a partir del año 2020 a la fecha y conozcamos un poco las cifras administradas por el Gobierno.

Estos montos muestran diferencias sustanciales año a año en favor de los Gastos que realiza el gobierno nacional para cumplir su rol de administrar la cosa pública.
Como se aprecia, los gastos superan con creces los Ingresos Presupuestados y es aquí donde evaluamos si los jefes de todas las carteras, sean del Gobierno Central o de entidades Descentralizadas y de Empresas Públicas pareciera no ser conscientes de que el presupuesto a cargo de cada uno de ellos no es la lista al Niño Dios para Navidad a la espera que todo los solicitado sea recibido.
La pregunta de situaciones como éstas, es que de impulsar y gastar todo lo registrado como Gasto en el PGE, so pretexto de que el próximo presupuesto les sería recortado, es si los Ingresos Recaudados cubrirán toda o gran parte de la diferencia mostrada en el cuadro anterior.
Si bien, una cosa es lo presupuestado o estimado, otra es si la dinámica de la actividad económica te permite recaudar lo suficiente para cubrir los gastos presupuestados o cerrar la brecha sustancialmente.
El cuadro que a continuación mostramos, revela la realidad de nuestra estructura fiscal.

Si sumamos los Ingresos Presupuestados del período 2020-2025 versus la realidad de nuestro fisco, a la vista está que la realidad económica fiscal del país está muy por debajo de los deseos de los jefes de cartera, aun cuando los indicadores económicos señalen que la economía ha estado creciendo en los últimos años por encima del 4% cada año.
Lo preocupante aquí es que la diferencia es abismal y en dicho período nuestra fiscalidad se quedó corta en unos US$68 mil millones, equivalente a casi los dos últimos ejercicios presupuestarios.
Si los Ingresos a recaudar no alcanzan para cubrir la lista al niño Dios o como se dice, si la manta no te alcanza, y aun así se empuja a cumplir un PGE fuera de toda lógica, deberá emerger la varita de Harry Potter y cerrar esa brecha como por arte de magia o se cubrirá con Deuda el Déficit Fiscal.
Pues la primera opción por ser ficción no se dará nunca, pero la segunda seguirá haciendo su entrada triunfal año a año, tal cual se aprecia en el siguiente cuadro.

Si sumamos los compromisos financieros (Deuda Pública) adquiridos por Panamá, sean Internos o Externos, solo en el período 2019 y 2025 estimados en unos US$32.1 mil millones, los mismos solo podrían cubrir aproximadamente un 45% de esos deseos navideños o, mejor dicho, del Déficit Fiscal generado e incrementado año a año por los administradores de la gestión gubernamental.
Estas son las cosas que los jefes de carteras administrativas tienen que entender, SÌ o SÌ, y es que los presupuestos NO son una carta al Niño Dios y por ello es entendible, al menos en parte, cuando el MEF les recorta el presupuesto a las entidades, buscando éstas al final un salvavidas en la Asamblea Nacional y lograr que el recorte sea menor.
Si el manejo del presupuesto estatal por cada entidad, fuese mejor planificado, les aseguro que la solicitud de traslados solicitados a la Comisión de Presupuesto de la Asamblea sería muchísimo menor al punto que les evitaría ir muchas veces a esa instancia de control y sobre todo a obviar cuestionamientos en cuanto al manejo administrativo de la entidad por parte de quienes no tienen experiencia en la administración gubernamental.
Conclusiones
Esta situación amerita realizar una refelxiòn seria y responsable por parte de los jefes de cartera y del ministro a cargo del manejo global del PGE y entender de cara a la realidad fiscal del país si el PGE requiere mantenerse igual por varios años, incluso si el mismo pudiera ser menor cada año al anterior y de esa forma hacer un cambio drástico al manejo de las contribuciones de quienes pagan impuestos y por ende todo el accionar gubernamental.



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