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Panamá deberá probar con resultados la efectividad de su sistema antilavado ante el GAFI

  • hace 6 horas
  • 2 min de lectura

(Financiero News-Panamá) Panamá tendrá que demostrar con estadísticas, evidencia y resultados concretos que su sistema de prevención, supervisión, inteligencia financiera, investigación y recuperación de activos funciona de manera efectiva ante la Quinta Ronda de Evaluaciones Mutuas del GAFI, advirtió Isabel Vecchio Arófulo, presidenta pro tempore del GAFILAT y secretaria técnica de la Comisión Nacional contra el Blanqueo de Capitales del MEF, durante el XXX Congreso Hemisférico de la Asociación Bancaria de Panamá.

La advertencia marca un cambio clave para el país: la próxima evaluación ya no se concentrará únicamente en verificar si Panamá cuenta con leyes, regulaciones y estructuras formales, sino en medir si esas herramientas producen resultados reales. Es decir, si las entidades supervisadas cumplen, si los reguladores detectan riesgos, si la inteligencia financiera genera casos útiles, si las investigaciones avanzan y si el Estado logra recuperar activos vinculados a delitos financieros.

Vecchio explicó que la nueva metodología del GAFI tendrá un enfoque más fuerte en la efectividad del sistema nacional, lo que obligará a Panamá a presentar información verificable sobre el funcionamiento de sus mecanismos de prevención de blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva.

Uno de los cambios más relevantes será la valoración independiente del sector financiero y del sector no financiero. Esto significa que bancos, fiduciarias, financieras, aseguradoras, casas de valores y otros actores regulados serán analizados por separado frente a actividades como bienes raíces, zonas francas, abogados, contadores, casinos, joyerías y otros sujetos obligados no financieros.

La evaluación también pondrá mayor énfasis en áreas sensibles para Panamá, como activos virtuales, transparencia corporativa, organizaciones sin fines de lucro y recuperación de activos. Estos componentes son estratégicos porque tocan puntos históricamente observados por organismos internacionales: beneficiario final, uso de estructuras jurídicas, supervisión basada en riesgo, capacidad sancionatoria y trazabilidad de fondos.

La secretaria técnica de la CNBC señaló que estos nuevos requisitos demandarán una preparación integral y coordinada entre todas las instituciones públicas, supervisores, reguladores, sector privado y sociedad civil. La evaluación, recordó, corresponde a Panamá como país y no a una administración en particular, por lo que requiere una visión de Estado.

La lectura de fondo es que Panamá entra en una etapa más exigente de supervisión internacional. Haber salido de listas grises o haber avanzado en cumplimiento técnico ya no será suficiente: el país deberá probar que su sistema produce resultados medibles, sanciona incumplimientos, detecta operaciones sospechosas, investiga delitos financieros y recupera activos.

Para el centro financiero panameño, el reto es reputacional y económico. Una evaluación sólida ante el GAFI puede fortalecer la confianza internacional, preservar corresponsalías bancarias y respaldar el papel de Panamá como plataforma financiera regional. Pero una evaluación débil podría reabrir presiones sobre bancos, abogados, fiduciarias, zonas francas, bienes raíces y sectores no financieros que hoy están bajo mayor escrutinio global.

El mensaje central es claro: la Quinta Ronda del GAFI será una prueba de efectividad. Panamá deberá demostrar que su sistema antilavado no solo existe en normas y manuales, sino que funciona en la práctica, con coordinación institucional, inteligencia financiera, supervisión real, sanciones proporcionales y resultados concretos frente al crimen financiero.

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