Moody’s advierte que dolarización limita capacidad de respuesta de la banca

(Financiero News-Panamá) El crédito al sector privado en Panamá creció apenas 1.3% interanual a junio de 2026, pese a que la economía avanzaba cerca de 4%, una señal que Moody’s Ratings vincula con las condiciones financieras restrictivas, la debilidad de la construcción y cambios regulatorios que han reducido los incentivos para otorgar hipotecas. La calificadora advierte además que, al operar en una economía totalmente dolarizada, los bancos panameños dependen más de sus propios colchones de liquidez, de los bancos corresponsales y del acceso a los mercados internacionales, debido a que el país carece de un prestamista de última instancia.
El análisis de Moody’s, publicado el 1 de octubre, señala que los sistemas bancarios altamente dolarizados enfrentan una especie de “arma de doble filo”: el uso del dólar favorece la estabilidad monetaria y elimina los descalces cambiarios, pero aumenta la dependencia de las condiciones financieras externas y limita la capacidad de las autoridades para responder ante episodios de estrés.
En el caso de Panamá, Moody’s destaca que la ausencia de riesgo cambiario representa una fortaleza importante. Al no existir una moneda local expuesta a fuertes depreciaciones, los bancos reducen el riesgo de descalces en sus balances y los prestatarios quedan menos vulnerables a saltos cambiarios que puedan encarecer abruptamente sus deudas. Esta característica, junto con una inflación baja y estable, favorece la confianza de los depositantes y la estabilidad del fondeo.
Pero esa misma estructura tiene una contraparte. Panamá no cuenta con una política monetaria independiente ni con un banco central que pueda actuar como prestamista de última instancia, por lo que el sistema financiero queda más expuesto a cambios en la liquidez global, el apetito de los inversionistas por riesgo y la disponibilidad de financiamiento externo. Moody’s advierte que estas limitaciones pueden traducirse en costos de fondeo estructuralmente más altos y un crecimiento del crédito más moderado frente a otros países de la región.
La agencia señala, no obstante, que los riesgos sistémicos vinculados al fondeo en moneda extranjera se mantienen contenidos en América Latina, debido a una intermediación relativamente conservadora, amplios colchones de liquidez y una concentración del crédito en moneda extranjera hacia prestatarios con cobertura natural en dólares.
La lectura de fondo para Panamá es que la dolarización continúa siendo uno de los pilares de estabilidad del sistema financiero, pero también obliga a la banca a mantener liquidez elevada, acceso estable a corresponsales y mercados internacionales y una gestión prudente del riesgo. En un escenario de tasas internacionales altas o menor disponibilidad de capital, esa dependencia externa puede convertirse en una restricción directa para la expansión del crédito y, por extensión, para sectores sensibles al financiamiento como vivienda, construcción y consumo.



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