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Presupuesto 2027 debe recortarse para evitar más deuda

  • hace 14 horas
  • 3 min de lectura

(Financiero News-Panamá) El economista Víctor Cruz advirtió que el Presupuesto General del Estado para 2027 debe ajustarse a la realidad financiera del país, porque mantener un gasto público cercano a los US$35,000 millones sin ingresos suficientes para respaldarlo solo profundizaría la dependencia del endeudamiento.

Su análisis apunta a una conclusión directa: Panamá no puede seguir financiando la diferencia entre lo que presupuesta y lo que realmente recauda con más deuda pública.

Cruz señaló que el debate presupuestario debe partir de una pregunta básica de sostenibilidad fiscal: cuánto puede gastar realmente el Estado con los ingresos que recauda. Según explicó, cuando las estimaciones de gasto superan la capacidad efectiva de ingresos, la brecha termina cubriéndose con deuda, lo que presiona la relación deuda/PIB, encarece el financiamiento futuro y dificulta la recuperación plena de la confianza de los mercados.

Uno de los puntos que llamó la atención del economista fue el anuncio del ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sobre una reducción de un tercio en el servicio de la deuda para el próximo período. Cruz calificó la medida como un “hito histórico”, al implicar que el Estado pagaría alrededor de 66 centavos por cada dólar previamente comprometido en servicio de deuda. Sin embargo, advirtió que debe revisarse con cuidado la estructura de esa operación para determinar si se trata de un alivio sostenible o de un efecto temporal de refinanciamiento.

El economista planteó que esta reducción podría estar vinculada a un proceso de reestructuración financiera, mediante la emisión de nueva deuda de más largo plazo y posiblemente a mejores tasas, para cancelar obligaciones adquiridas en condiciones menos favorables. Aunque esta estrategia puede aliviar la caja fiscal en el corto plazo, Cruz insistió en que el país debe evaluar si el beneficio se mantendrá en los presupuestos siguientes o si simplemente posterga pagos hacia adelante.

La crítica central de Cruz está en lo que llamó el problema de la “manta corta” del presupuesto. A su juicio, el Estado mantiene niveles de gasto demasiado altos frente a ingresos que no alcanzan para cubrir todas las necesidades. En términos prácticos, si el presupuesto proyecta más de lo que el país puede financiar con recaudación corriente, el faltante vuelve a depender de ingresos de capital, principalmente deuda.

El economista también cuestionó la planificación dentro de las instituciones públicas. Señaló como una mala práctica que algunas entidades busquen gastar al cierre del año fiscal los recursos que no ejecutaron, por temor a que el Ministerio de Economía y Finanzas les reduzca la partida en el siguiente presupuesto. Para Cruz, esa conducta distorsiona la calidad del gasto y refleja una falta de planificación rigurosa desde el inicio del período fiscal.

Entre sus propuestas concretas, planteó congelar partidas cuando funcionarios jubilados salgan del Gobierno. Es decir, en lugar de reemplazar automáticamente esos cargos o mantener estructuras infladas, el Estado debería eliminar esas posiciones o redirigirlas bajo criterios de eficiencia. Según Cruz, esta medida ayudaría a reducir presión sobre la planilla pública y abriría oportunidades para profesionales jóvenes en áreas donde realmente se requiera capacidad técnica.

También criticó el exceso de traslados de partidas que llegan a la Asamblea Nacional, lo que atribuyó a presupuestos mal diseñados desde el inicio. A su juicio, una planificación más rigurosa evitaría que ministros y directores dependan constantemente de modificaciones presupuestarias, reduciendo tensiones políticas, pérdida de tiempo legislativo y cuestionamientos sobre el uso de los fondos públicos.

El mensaje más fuerte de Cruz fue un llamado a revisar la lógica del gasto público. Si una entidad logra operar con el 70% de su presupuesto, cuestionó, no tiene sentido que al año siguiente pida el 100% o incluso más, sin justificar con resultados concretos por qué necesita mayores recursos. Para el economista, el presupuesto debe construirse sobre desempeño, ejecución real y prioridades, no sobre la inercia de pedir más cada año.

La lectura de fondo es que Panamá enfrenta un problema fiscal que no se resolverá únicamente con refinanciar deuda o mejorar temporalmente el perfil de pagos. El país necesita reducir gasto improductivo, planificar mejor, evitar duplicidades, medir resultados y ajustar el presupuesto a ingresos realistas. De lo contrario, la deuda seguirá financiando el déficit, la relación deuda/PIB continuará bajo presión y la recuperación del grado de inversión será más difícil.

La conclusión de Cruz es que el Presupuesto 2027 debe ser una prueba de disciplina fiscal. Si el Gobierno logra recortar gasto, ordenar partidas y ejecutar con mayor eficiencia, puede enviar una señal positiva a calificadoras, inversionistas y mercados. Pero si mantiene un presupuesto sobredimensionado frente a los ingresos reales, Panamá seguirá atrapada en el mismo ciclo: más gasto, más deuda, mayor presión fiscal y financiamiento más caro para el país. Vea la entrevista completa Aquí

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